Nadal da a España su quinta Ensaladera de Plata


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España alzó ayer su quinta Ensaladera de Plata tras derrotar a Argentina por 3-1 en una apasionante y colorida final de la Copa Davis.

Por JORGE SAINZ SEVILLA / Agencia AP

Rafael Nadal, número 2 del mundo, acabó con las esperanzas de Argentina y dio a España el punto definitivo en un partido agónico.

Nadal se impuso por 1-6, 6-4, 6-1, 7-6 (0) a Juan Martí­n del Potro después de cuatro horas de batalla sobre la arcilla del estadio Olí­mpico de Sevilla. Del Potro luchó hasta la extenuación, pero se vino abajo fí­sicamente, muy mermado por la paliza que se dio en los individuales del viernes frente a David Ferrer.

«Ha sido uno de los dí­as más especiales de mi carrera», dijo un emocionado Nadal, quien nunca le habí­a tocado disputar el punto de victoria de una serie final. «Ganar el punto definitivo es una sensación muy especial y además en casa».

El rey Juan Carlos entregó al capitán español Albert Costa la Ensaladera, la quinta en 11 años y la tercera en cuatro, confirmando al paí­s ibérico como gran dominador de la competición en la última década.

Nadal, Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco recorrieron el centro de la cancha festejando el trofeo con su afición, y bañados en una lluvia de confeti rojo y amarillo.

Argentina perdió su cuarta final de Copa Davis —la segunda ante España tras la derrota de Mar del Plata en 2008— y tendrá que esperar otra oportunidad para levantar el primer tí­tulo de su historia.

«Tenemos que estar contentos y satisfechos con todo lo que hicimos cada uno de nosotros», señaló el veterano David Nalbandian. «Creo que hicimos un gran año. Llegamos acá de la mejor forma, preparando una serie muy dura».

«Quedó demostrado lo duro que es España como local», añadió.

España no pierde una eliminatoria como local desde 1999. Y en ese sentido, el equipo de Tito Vázquez no pudo contrarrestar en los individuales a Nadal y Ferrer, dos de las mejores raquetas del mundo sobre polvo de ladrillo. Sólo pudo ganar un punto en el dobles, algo que no habí­a hecho en sus anteriores finales.

La serie disputada en Sevilla vivió su mejor ambiente el dí­a decisivo.

Con 2-1 abajo tras la victoria argentina del sábado en dobles, Del Potro tení­a la difí­cil papeleta de vencer a Nadal y llevar la definición a un quinto punto.

Y estuvo cerca de conseguirlo.

En un primer set espectacular, la «Torre de Tandil» dominó a un irreconocible Nadal, al que quebró sus tres servicios para anotarse el 6-1 ante un jugador que colecciona seis coronas de Roland Garros.

El punto de inflexión llegó al inicio del segundo parcial. Del Potro quebró a Nadal en el primer juego y dispuso de un 40-0 para ponerse 2-0 arriba.

Pero el argentino no supo cerrar el juego y Nadal remontó para devolver la ruptura y la igualdad al marcador. En ese momento, el saque de Nadal empezó a funcionar y el aliento de los más de 24 mil espectadores hizo el resto.

«Esa ruptura me lo dio todo», admitió Nadal. «Después, el partido se igualó».

La derecha paralela del español desarboló el juego de Del Potro y en el décimo juego, Nadal quebró para llevarse el set 6-4.

Del Potro se marchó al vestuario para tomar aire e intentar cambiar la dinámica. Pero Nadal fue un vendaval durante todo el tercer set. Quebró en el segundo y el sexto juego, gracias a un paralelo imposible a la derecha del argentino.

Cuando todo parecí­a decidido, Del Potro resucitó, apeló a la épica en el cuarto set e intentó la remontada.

«Rafa (Nadal) estaba dominando mucho y sabí­a que posiblemente era el último set de la serie y lo último que me quedaba de energí­a lo tení­a que poner en la cancha», explicó Del Potro. «Se hizo un buen partido a pesar de perder y sentí­ que volví­ a estar cerca de ganar».

Nadal desperdició una ventaja de 2-0. Con 4-3 a favor, Del Potro quebró a Nadal y dispuso de servicio para ganar el parcial. Pero con 30-30, cometió una doble falta y Nadal devolvió la ruptura.

Del Potro acusó el golpe y Nadal rompió en el undécimo juego. Pero con el 6-5, el argentino no se dio por vencido, recuperó la ruptura a un nervioso Nadal y forzó la muerte súbita.

La mejor versión del español resurgió en el juego decisivo. Nadal arrolló a su rival 7-0 y cerró el partido con una derecha abierta al ángulo izquierdo de la cancha inalcanzable.

Mientras el español era abrazado en el centro de la cancha por sus compañeros de equipo, Del Potro abandonaba el estadio entre lágrimas, consolado por sus compañeros de equipo y el propio Nadal, quien saludó uno por uno a todos los miembros del banquillo argentino antes de celebrar el tí­tulo.

«La mayorí­a de ellos (los argentinos) son buenos amigos», explicó Nadal sobre el gesto. «Tenemos más relación, y a parte de rivales, somos compañeros y amigos».

«Estuvimos cerca y le pudimos pelear a España en su tierra y sentir que sí­ podí­amos ganarles, pero creo que más allá de la derrota, particularmente estoy contento por lo que me brindó el equipo», dijo Del Potro.