Durante el tiempo que laboré en el triángulo Ixil, bajo las órdenes de don Juan Pablo Corlazolli; hombre de tamaño pequeño pero con un valor y calor humano inconcebible. Lo anteriormente indicado lo hago en reconocimiento de lo que no supe ver a su debido tiempo, ¿por qué don Juan Pablo arriesgaba su vida? viviendo y haciendo presencia física en el triángulo, si la represión era el único instrumento que campeaba a diestra y siniestra y él como representante de una ONG, no tenía por qué hacerlo.
Lástima que me diera cuenta tan tarde, un extranjero luchando por una Guatemala, fuera de ideologías politiqueras de derecha o de izquierda, sencillamente por un mejor futuro. En mi vano orgullo no comprendí que estaba tratando de aprovechar al máximo los fondos donados para lograr la paz verdadera y el hecho de que se me rebajaran unos centavos del sueldo, me di como somos los humanos, bajo ese palpable egoísmo como despido injustificado, cuando debiese haber seguido bregando por mis coterráneos en la lucha por un mejor futuro.
No podría precisar por ejemplo quién quemó un tractor que se encontraba en la carretera que conducía a la finca particular del famoso Tigre de Ixcán, si la guerrilla o el ejército, lo cierto es que lo quemaron; hay que dejar constancia que el famoso Tigre de Ixcán jugó un papel importante durante el gobierno de Arana y hubo de ser despedido ante la serie de actos corruptos que llevó a cabo.
El Petén fue saqueado a diestra y siniestra y el contrabando maderero sin parangón alguno.
Con qué derecho personal leo publicaciones de opiniones personales que jamás salen del perímetro de la capital y emiten voces carentes de sustento social; ahora mientras la señora encargada de mejorar la recaudación tributaria se vanagloria de ello, los trabajadores se contratan por Contrato (valga la redundancia) y el IGSS sólo a grupos de poderosos económicos cubren o se protegen con la chamarra de la impunidad por grupos que ya se perpetuaron y han mejorado inconmensurablemente sus procedimientos.
Por cierto que hace algún tiempo dejó de salir en la prensa como acostumbraba dicha señora, probablemente bajo el lema que ahora que se acercan las votaciones mejor no hacer olas.
Los descendientes del ingeniero Julio Obiols, parientes de la mencionada dama, dejaron estudios del periférico, hidroeléctricas, etc. Que duermen el sueño del olvido, sería interesante revivirlos. Ya no más trabajos por contrato, al que igualmente nos someten a los pagos tributarios y los que a saber que destino toman los fondos recaudados., pues si pagamos justo sería por lo menos el derecho a la cobertura de el IGSS. Ya no ingenieros ocupando plazas de agrónomos ni a la viceversa, cada quien en su especialidad aplicando sus conocimientos y experiencia en lugar debido.