En una futura reforma constitucional Guatemala debería de prever se establezca la posibilidad que nuestros ciudadanos y sus descendientes, en base a la doctrina del Uis soli y el de Uis sanguini pudieran tener una doble nacionalidad, logrando con ello que se mantenga una mayor corriente de identidad entre las familias que por necesidad o por la evolución del mundo se van dividiendo en diferentes países.
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Es un contrasentido que se hable de la globalización, de la conveniencia de reducir las barreras, de permitir el libre tránsito de bienes, pero se opongan, critiquen o impidan el libre desplazamiento de los seres humanos, olvidándose que fueron diferentes circunstancias las que establecieron las fronteras, que las razas de la humanidad se han integrado a través de los siglos, que históricamente los pueblos fueron nómadas y por una u otra circunstancia se movían a través de los continentes. Prueba de ello es la diferente mezcla de caracteres y apariencias con que se integran nuestros conciudadanos étnicamente.
Volviendo al pueblo de los Estados Unidos de América, ¿cuál es la etnia que predomina?, ¿existe alguna etnia que represente el 25% de la población?, o son la mezcla más grande de razas, costumbres e idiomas, todo lo cual les ha dado ventajas.
Es importante no permitir que la xenofobia, el radicalismo de algunos políticos, fomente el odio, la separación y la desunión, que como bien dijera el Presidente de los Estados Unidos: «Hay que saber distinguir cuál es el bien, cuál es lo bueno, cuál es el futuro que conviene a una nación, a un mundo que habla de unidad e integración». Con el voto premiar a aquellos que buscan la unión, el desarrollo y el progreso y repudiar y castigar a aquellos que buscan la discriminación y menosprecian a un ser humano por su origen, por su color de piel, por el idioma que hablan o hablaron sus padres o abuelos.
Hay que poner la caja política en «D» que permite ir hacia delante y no colocarla en «R» que significa retroceso. Con esta simpática expresión, Barack Obama, producto de la inmigración, producto de las mezclas étnicas, evidencia nuevamente que es un hombre que merece el respeto de quienes creen en la democracia, de quienes creen que los seres son iguales y su diferencia está en el esfuerzo, en el trabajo y en el progreso por el que luchan para el bien de sus esposas, de sus hijos y de sus familiares que pueden estar en uno o varios continentes, en una o varias naciones.
Tomémonos el tiempo, hagamos el esfuerzo de comunicarnos con familiares, con amigos y conocidos e insistirles que con su voto deben apoyar y proteger a quienes honradamente han inmigrado por necesidad, que deben de proteger y defender a quienes nacieron en Estados Unidos y obligar a que se les respete su derecho a la nacionalidad que el nacimiento en ese territorio les concede.
En las fuerzas armadas de los Estados Unidos sirven numerosas personas que no tienen la nacionalidad norteamericana, pero que con más patriotismo que otros arriesgan su vida por ese país.
Hay que emular, elogiar y apoyar a quienes han protestado en contra de la discriminación hacia los inmigrantes y a las leyes como la que se promulgó en Arizona.
¡El territorio de Belice es parte de Guatemala! NO A LA CONSULTA.