El próximo evento electoral luce gris, mustio, no tiene el sabor de las alegres elecciones que preconizaba el doctor Arévalo y otros presidentes le robaron la frase.
La publicidad sobre los presidenciables fue regular, no llenó las expectativas de tener una penetración de calidad, pensamos que hubo técnicos extranjeros que no conocen a nuestro pueblo y su idiosincrasia, las cancioncitas de rutina fueron mediocres. Aquí en Guatemala tenemos publicistas de categoría que pueden dirigir una campaña política formidable sin comprometer a los candidatos a ofrecer imposibles dejándolos en papeles ridículos cuando ocupen el solio presidencial y como demagogos de pacotilla fuera de lo mustio de las elecciones que vienen, está la mariposa negra que señala la muerte criminal de muchos políticos que han caído en aras de su lucha partidaria lo cual es un signo de mala racha que traerá para más adelante una situación peor que la que estamos viviendo. Nuestra solidaridad moral para la familia de todos ellos.
El impulso divulgativo del Tribunal Supremo Electoral, también fue de bajísimo perfil, no penetró en toda la ciudadanía y esto ha hecho que muchos votantes no asistan o no se interesen por el evento eleccionario.
En esta campaña electoral fue notorio que en ninguna vitrina de los almacenes de todo el país no pusieran un solo retrato de cualquier candidato, asimismo no se vieron banderitas en vehículos como antes, salvo algunas de las caravanas de las agrupaciones políticas, es decir ha sido notoria la indiferencia de la población.
En medio de esta triste elección admiramos al presidente Berger quien cuando llegó al poder tenía su pelito canche y ahora tiene una cabecita blanca de algodón pues las mieles del poder tiene un precio ingrato en la humanidad biológica de los presidentes que nos han gobernado, el actual ha hecho sus propias relaciones publicas, humanas, políticas y hasta ha servido de locutor. Ya le queda poco tiempo y verá el eterno drama, sus más fieles colaboradores, amigos (?) y aduladores se marcharán en pos de los nuevos políticos que nos gobernarán y olvidarán al que todo les dio y como San Pedro lo negarán.