La Orden del Quetzal, el más alto galardón del Gobierno de Guatemala -recién entregado al líder revolucionario cubano Fidel Castro- también ha pasado por la manos de dictadores y ex militares acusados de crímenes de guerra, como Benito Mussolini, Augusto Pinochet y Alfredo Stroessner, ex dictadores de Italia, Chile y Paraguay, respectivamente.
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La Orden del Quetzal fue instaurada durante el mandato del presidente Jorge Ubico, quien fue obligado a renunciar por aplicar políticas represivas contra la población, sobre todo en la libre expresión del pensamiento.
Justamente Ubico entregó en 1937 esta condecoración a uno de los personajes más oscuros: Benito Mussolini, ex dictador italiano y cuya ideología fascista fundamentó, junto al nazismo de Adolfo Hittler, las invasiones que dieron inicio a la Segunda Guerra Mundial.
Otras condecoraciones conflictivas fueron las entregadas el 4 de julio de 1977 por el entonces presidente Kjell Laugerud García, quien otorgó el mismo día la Orden del Quetzal a Alfredo Stroessner y Augusto Pinochet, ex dictadores de Paraguay y Chile, respectivamente, y que también han sido señalados por sus violaciones a los derechos humanos durante sus regímenes.
Estas tres condecoraciones otorgadas años atrás, fueron confirmadas por fuentes de la Cancillería guatemalteca; sin embargo, otras fuentes señalan que Hugo Banzer y Jorge Videla, ex dictadores de Bolivia y Argentina, respectivamente, han sido también señalados de violaciones.
DIVISIONISMO
La Orden del Quetzal fue entregada ayer a Fidel Castro, líder cubano; fue recibida por su hermano Raúl, presidente de Cuba, a quien el presidente ílvaro Colom agradeció la labor de su gobierno en materia de cooperación en salud y educación.
Sin embargo, desde que se anunció esta entrega, se generó fuerte divisionismo entre la iniciativa privada y el Gobierno.
Carlos Zúñiga Fumagalli, presidente de la Cámara del Agro, indicó que los empresarios no acompañaban al Presidente en su visita de Estado a Cuba, al no estar de acuerdo en entregar el reconocimiento a Castro.
La visita de Colom a La Habana remembró las tensiones propias de la Guerra Fría, período en que el Estado de Guatemala optó por políticas contrainsurgentes y se persiguió a los seguidores de la ideología socialista, la cual era afín a Castro y otros líderes latinoamericanos.
«Colom y Castro en los años 70 y 80 eran prohibidos en Guatemala», recordó esta mañana el mandatario guatemalteco, durante una disertación pública en Cienfuegos, en la costa sur de Cuba.