En agosto de 2006, Plutón perdió su estatus de planeta, dejó de ser el noveno planeta del Sistema Solar, según lo decidió la Unión Astronómica Internacional en su asamblea trienal, que tuvo lugar en la «ciudad de las cien cúpulas», Praga. Según la UAI, el tamaño de Plutón era «excesivamente pequeño para ser un planeta y su órbita demasiado errática», por lo que pasó a ser considerado como un «planeta enano» junto a otros cuerpos celestes. En junio de 2007, Plutón vuelve a ser relegado de categoría y de «planeta enano» pasa a un segundo lugar por la aparición de su vecino Eris, que según los astrónomos que lo descubrieron, es aproximadamente el 27 por ciento más grande que Plutón. Actualmente, el Sistema Solar está formado únicamente por ocho planetas: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Antes de que se descubriera Plutón, los científicos pensaban que más allá de Neptuno cabía la posibilidad de que existieran otros planetas, por la razón de la existencia de corrientes de meteoritos cuyos afelios eran exteriores a la órbita de Neptuno. Cuando Plutón fue descubierto en 1930, por el científico estadounidense Clyde Tombaugh, se le bautizó con ese nombre, siguiendo la tradición de asignar a los cuerpos planetarios nombres de dioses mitológicos, y Plutón, es el dios grecolatino de las profundidades terrestres y de los infiernos, hijo de Saturno y de Rea. Según datos de la UAI, el tamaño de Plutón es equivalente a dos tercios de la Luna, el movimiento de traslación dura 247 años, cinco meses y cinco días aproximadamente; su movimiento de rotación tarda seis días, siete horas y doce minutos terrestres; la temperatura promedio es de 215.34 grados centígrados bajo cero; la atmósfera está compuesta de nitrógeno, metano y monóxido de carbono; el interior del cuerpo celeste está compuesto de carbono, nitrógeno, hidrógeno, metano y monóxido de carbono y la superficie es de metano congelado; su diámetro ecuatorial es de 2,390 kilómetros; posee tres satélites: Caronte y los recién descubiertos P1 y P2. Con todos estos atributos que conocemos de Plutón, ¿cómo es posible que la Unión Astronómica Internacional, le quitara el título de planeta? El poeta chileno Vicente Huidobro escribió alguna vez: «Con mis esquifes voy costeando las islas de oro de la Vía Láctea». El universo ha estado, está y estará allí, en él ni existe la constante «tiempo» y el infinito será el lugar más profundo y desconocido para los seres humanos; quizá, no así, para los poetas y filósofos. Si Plutón fue etiquetado como planeta o planeta enano, no es lo importante, la realidad es que es un astro, un cuerpo celeste más que forma parte del cosmos, del firmamento y que estuvo allí, mucho antes de su descubrimiento y sigue allí, en este momento, y seguirá allí, probablemente, aun más allá del tiempo de los seres humanos. Yo supe de la existencia de Plutón como «planeta», y ahora sé de él, no como planeta, sino como lo que siempre ha sido en el infinito, un Mundo Flotante. Así titulé el poema que le escribí el 25 de agosto de 2006… «Â¿Planeta o cuerpo celeste/ del Sistema Solar?/ Alfa-Omega/ reflejo encerrado en la eternidad…/ De Neptuno/ escapó Plutón/ siguiendo a Delta traicionó al Sol/ alejado entonces de su calor/ se pierde Plutón se pierde/ como una perla/ en el inmenso mar./ Se pierde Plutón se pierde/ ayer planeta, dicen que fue/ hoy es un mundo/ perdido en el tiempo/ un mundo flotante/ en la lejanía del cosmos/ en la multitud estelar…/ Se pierde Plutón se pierde/ dentro y fuera de un pulso infinito/ dentro y fuera/ del simétrico-asimétrico absoluto/ cual planeta, partícula, astro/ sea en instantes eternos/ pretérito, presente y futuro/ del Sistema Solar.»