De cara a las elecciones generales, que se realizarán en septiembre, la necesidad de incrementar los espacios de participación para las mujeres vuelve a colocarse en la mesa de discusión dentro de las organizaciones sociales; para los partidos políticos, los principales puestos de poder siguen siendo cosas de hombres.
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«Â¡Viva Chile! ¡Por la democracia en la política y en la cama! ¡Viva Bachelet!». Estas fueron las principales consignas de un grupo de mujeres que asistió a una conferencia dictada por la mandataria chilena, Michell Bachelet, en la sede del Banco de Guatemala durante su visita a nuestro país en marzo pasado. Durante la actividad se encontraba la plana mayor de las féminas que generan opinión en esta Nación.
El mensaje fue claro: la democracia puede darse como tal hasta que se logre una participación equitativa de la mujer en los espacios de poder. «Es necesaria una Ley de Cuotas», aseguró la mandataria chilena. La propuesta fue recibida con aplausos del público, tanto por las ideólogas de izquierda como por las de derecha.
Desigualdad y exclusión
La Constitución Política de la República establece que, en Guatemala, todos los seres humanos somos libres e iguales en dignidad y derechos, y que los hombres como las mujeres tienen iguales oportunidades y responsabilidades. Sin embargo, en materia electoral, parece que la realidad es otra.
Reducido su derecho de participación y vistas únicamente como portadoras de votos, las mujeres fueron casi invisibilizadas durante las elecciones de 2003. En ese entonces, 15 mujeres lograron diputaciones al Congreso de la República, órgano con 158 espacios. A nivel local los resultados fueron menos alentadores: 9 mujeres alcanzaron la silla edil de 332 alcaldías que conforman el país.
Para Hilda Morales Trujillo, de la Red de la No Violencia contra la Mujer, los resultados de las elecciones municipales de 2003 dan cuenta de la imposibilidad de la mujer rural para incluirse en movimientos políticos.
«No pueden involucrarse en actividades que les permitan acceder al poder porque antes tienen que ocuparse de la subsistencia familiar», indicó la experta.
Para Rosalinda Hernández Alarcón, de la publicación feminista La Cuerda, la poca participación de las mujeres en los espacios de poder responde a un esquema machista en donde los hombres conservan privilegios. «Dentro de los partidos políticos se reproducen modelos autoritarios. Los que tienen privilegios son los hombres, de pelo corto, vestidos con traje, heterosexuales y no indígenas», aseguró.
Ley de Cuotas
Ante la poca participación de las mujeres en los principales puestos de decisión política varias agrupaciones de mujeres insistieron en la necesidad de aprobar una ley de cuotas. A través de esta normativa los partidos políticos tendrían la obligación de incluir una cantidad de mujeres en los listados de gobierno, parlamento y municipalidades proporcional a la población femenina del país.
«Las cuotas son una punta de lanza para que se desarrollen políticas y programas de atención que cumplan las demandas de las mujeres como una condición necesaria para construir sociedades de democracia paritaria», afirmó Dora Amalia Taracena de la Convergencia Cívico Política de Mujeres.
Para Taracena, la aprobación de una ley de cuotas permitiría reconocer que en nuestro país, las mujeres se encuentran en una situación de desventaja frente a los hombres. «Necesitamos romper el modelo político autoritario de las estructuras sociales tradicionales», concluyó.
Esta propuesta es apoyada por varias diputadas al Congreso de la República. Anabella de León, del Partido Patriota, aseguró que una normativa de cuotas sería una medida temporal, afirmativa y positiva que debe ponerse en práctica en Guatemala mientras los partidos políticos se acostumbran a la participación de las mujeres. «De lo contrario», dijo De León, «seguirá el mismo número de diputadas, ministras y magistradas.»
De igual manera la diputada Myrna Ponce del FRG sostuvo que para despertar el liderazgo de las mujeres, es necesaria una ley que conceda espacios de participación.
Según la representante durante la actual magistratura las mujeres han presentado leyes que requieren de mayor esfuerzo para su aprobación, porque intentan romper tradiciones que afectan al sector femenino.
«Con nuestro trabajo se observa mejor la doble moral de nuestra sociedad, porque algunas leyes no serían censuradas si son hechas e impulsadas por hombres», sostuvo Ponce.
«Si hubiésemos más mujeres en el Congreso sería diferente», agregó la diputada Anabella de León. «Podríamos priorizar una agenda para las mujeres, en donde, por ejemplo, el acoso sexual sea tipificado como un delito», finalizó.
Esfuerzo
De acuerdo con las mujeres consultadas, las guatemaltecas deben hacer un doble esfuerzo para demostrar su capacidad.
«Debemos ser doblemente buenas para lograr un espacio», considera la feminista Rosalinda Hernández Alarcón. «Pero un hombre nunca está obligado a demostrar su capacidad», agregó.
El próximo 9 de septiembre, millones de hombres y mujeres están llamados a emitir su voto para elegir a sus representantes en el Gobierno, Congreso y municipalidades del país. Este evento cívico será el sexto de la era democrática de Guatemala. No obstante, para las fuentes consultadas, este valor no tendrá vigencia hasta que no se garanticen las mismas oportunidades de participación.
«Si la mujer no está, la democracia no va», concluyó la diputada Myrna Ponce.