El movimiento feminista siempre se ha opuesto a que las mujeres mayas, garífunas y xincas ocupen espacios, esto evidencia una vez más la discriminación, exclusión y el racismo que priva en nuestra sociedad, es una de las conclusiones a que llegaron lideresas indígenas durante la realización de un conversatorio llevado a cabo en la sede de Moloj.
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Al conversatorio, organizado por la Coordinadora de Mujeres Mayas, Garífunas y xincas integrado por 11 grupos del interior del país, abordaron el tema «Agenda Articulada de las Mujeres Indígenas», documento que plantea la urgente necesidad de que este segmento de la población sea tomado en cuenta en las diversas acciones que ejecuta el Estado, especialmente temas vinculados a la violencia intrafamiliar, salud, seguridad, justicia y salud, entre otros.
María Morales, de la organización Majwil Q`ij, fue enfática al resaltar que las mujeres indígenas del interior del país están cansadas de que grupos de ladinas las representen en las distintas instancias gubernamentales y que «únicamente las utilicen para las marchas». Y esta lideresa tiene toda la razón al plantear la utilización que han hecho las organizaciones de ladinas de las mujeres mayas.
En diversas oportunidades las mujeres indígenas son observadas en manifestaciones y otras acciones de protesta, y en algunas ocasiones ni saben por qué están ahí. Lo mismo ha ocurrido cuando aparecen en conferencias de prensa, pero no dan declaraciones, sino que son mujeres ladinas las que trasmiten el mensaje.
Si bien es cierto que en dicho conversatorio se abordó la exigencia de las mujeres porque el Estado cumpla las propuestas planteadas en la Agenda Articulada, no cabe duda que se debe empezar porque los espacios sean iguales para las indígenas que para las ladinas. Uno de los argumentos que siempre han esgrimido las ladinas, es el hecho de que en el sector de mujeres indígenas son escasas las profesionales. Sin embargo, este argumento va perdiendo fuerza.
Es urgente que darle las oportunidades a las mujeres, no importando su descendencia étnica, esto está avalado por instrumentos nacionales e internacionales, incluso la Constitución Política así lo establece.
Coincido con Dilia Palacios, Comisionada Presidencial contra el Racismo y la Discriminación y lideresa de una organización de mujeres garífunas quien en su alocución durante el conversatorio planteó que «es urgente que las mujeres indígenas creen una Auditoría Social, para darle seguimiento a lo emanado de la Agencia Articulada, pues de lo contrario no habrá respuesta de parte del Estado».
De hecho existen varias entidades estatales que por obligación deberían impulsar dicho instrumento que surgió no sólo de las organizaciones de mujeres, sino que fue consensuado en las comunidades. Entonces, cabe preguntar: ¿qué hace la Defensoría de la Mujer Indígena, la SEPREM, ALMG y otras entidades? ¿Le han dado seguimiento a la Agenda Articulada? O no les interesa dicho tema.
Sin duda que son las mujeres las llamadas a monitorear que el Estado cumpla con lo mínimo como lo es justicia para este segmento que históricamente ha sido excluido del desarrollo nacional.
Espacio Cultural: en Ex Céntrico se respeta la diversidad sexual y se montan buenas exposiciones. Vale la pena darse una vuelta por ahí. Está sobre la 7ª. avenida y 13 calle zona 1. El café, lo recomiendo, está bueno.