Mugabe aspira a un sexto mandato


El presidente de Zimbabue Robert Mugabe, de 84 años, se presenta el sábado a un sexto mandato en un paí­s en ruinas, frente a dos rivales, el jefe de la oposición y su ex ministro de Finanzas, quien encarna la disidencia interna en el partido en el poder.


El decano de los estadistas africanos, que gobierna la antaño Rodesia británica desde su independencia en 1980, ha basado su campaña en el rechazo de Occidente, acusado de pretender dictar el futuro del paí­s.

Sus contrincantes, el jefe del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC, oposición), Morgan Tsvangirai, y el ex ministro Simba Makoni, son para Mugabe «unos lamebotas de los británicos», «traidores» o «prostitutas polí­ticas».

A pesar de esa retórica, «por primera vez, Mugabe no logrará una victoria incontestable», predice Bill Saidi, comentarista polí­tico radicado en Harare.

«El descontento es general y existen divisiones dentro de la Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico (Zanu-PF, en el poder) y ciertos miembros empiezan a estimar que la deserción de Makoni tiene sentido», dice a la AFP.

Todo podrí­a depender de la transparencia de los comicios. La campaña ha estado exenta de actos violentos como los que marcaron las elecciones de 200O y 2002.

Pero el jefe de los servicios de seguridad también advirtió que no permitirá que nadie más, aparte de Mugabe, dirija el paí­s.

Mugabe ha avisado a sus rivales que se abstengan de organizar disturbios si pierden los comicios.

«Atrévanse a intentarlo. No jugueteamos mientras intentan agradar a sus aliados británicos. Inténtenlo y ya verán», dijo Mugabe durante un mitin en el distrito oriental de Nyanga, citado en la edición del jueves del diario estatal Herald.

Según el MDC, las listas electorales contienen decenas de miles de electores fantasmas.

El régimen rechaza la presencia de observadores europeos y norteamericanos, que tacharon de fraudulenta la reelección de Mugabe en 2002, y sí­ están invitadas la Comunidad de desarrollo del Africa Austral (SADC), la Unión Africana (UA) y paí­ses amigos como China, Irán o Rusia.

Unos 5,9 millones de zimbabuenses están citados en las urnas para elegir entre Mugabe, Tsvangirai, Makoni y Langton Tungana, un recién llegado a la arena polí­tica, y también para designar diputados, senadores y concejales.

El principal reto será reconstruir una economí­a hundida, con una inflación 100.000% mayor que el endeudamiento, con cuatro de cada cinco adultos desempleados y una esperanza de vida media de 36 años.

Zimbabue, antiguo granero de cereales de Africa Austral, depende hoy en dí­a de la ayuda alimentaria y las tiendas están vací­as.

El marasmo es más palpable en las ciudades, donde los habitantes pueden pasarse semanas sin agua corriente, sin electricidad, sin recogida de basuras. Por falta de suministro de material, el hospital público ya no practica operaciones quirúrgicas.

Más de tres millones de zimbabuenses han huido de la miseria y están afincados sobre todo en Sudáfrica y Gran Bretaña.

Mugabe, que atribuye las dificultades a las sanciones impuestas por Occidente, promete tractores y abonos para reactivar la producción agrí­cola, que ha caí­do en picado desde una reforma agraria iniciada el año 2000 que conllevó la expulsión violenta de más de 4.000 granjeros blancos.

Tsvangirai y Makoni se han comprometido, en caso de ser elegidos, a reconsiderar dicha reforma e intentar que regresen los exiliados.

Makoni, apartado de la Zanu-PF tras presentar su candidatura, más que atacar al régimen se presenta como «agrupador» y cuenta con la deserción de miembros del régimen.

Los centros electorales abrirán desde las 07H00 locales (05H00 GMT) hasta las 19H00 (17H00 GMT). Dentro de tres semanas se celebrará una segunda vuelta si ninguno de los candidatos obtiene la mayorí­a absoluta.