Muerte poco decisiva


Fotografí­as. El cuerpo del lí­der talibán Dadulá fue expuesto para las cámaras de los periodistas.

La muerte del jefe militar de los talibanes para el sur de Afganistán, el mulá Dadulá, es un golpe duro pero no decisivo para los guerrilleros, quienes encontrarán un reemplazo rápidamente, estimaron hoy los especialistas.


«Habí­a muchas personas alrededor de Dadulá. Quizás no tengan la envergadura de Dadulá, pero seguramente aprendieron mucho con él, ellos tomarán el relevo», afirmó el analista afgano Wadir Safi.

«Ahora forma parte de la historia, pero sus hombres siguen allí­», agregó Wadir Safi, un ex ministro que actualmente es profesor de Ciencias Polí­ticas en la Universidad de Kabul.

Dadulá Lang, de aproximadamente 40 años, que habí­a perdido la pierna izquierda durante el avance de los talibanes hacia Kabul en los años 90 y que tení­a una reputación de extrema crueldad, es el jefe militar talibán más importante muerto después del derrocamiento del régimen fundamentalista, a fines de 2001.

Su cadáver fue descubierto el viernes entre unos diez cuerpos más en la provincia meridional de Helmand, una de las más afectadas por la rebelión talibán.

El ministerio de Defensa de Afganistán afirmó que el cadáver de Dadulá fue encontrado después de un enfrentamiento el viernes entre militantes y fuerzas afganas y de la OTAN que realizaban una patrulla.

Si bien el ministerio de Defensa afirma que murió en el distrito de Sangin, el ministerio del Interior y la OTAN sostienen que perdió la vida en el distrito de Gereshk, a 50 km más al sur.

Su cadáver fue expuesto a la prensa en Kandahar el sábado. Aunque los talibanes desmintieron inicialmente su muerte, su consejo de dirección se expresará al respecto el lunes, seguramente para reconocer su pérdida, señalaron personas vinculadas al movimiento talibán.

Algunos de los partidarios de Dadulá podrí­an tratar de aprovechar su muerte para aceptar las ofertas de amnistí­a de las autoridades afganas, señaló Safi.

«Quizás haya allegados de Dadulá que no se atreví­an a manifestar su deseo de paz en su presencia, es probable que algunos de ellos lo hagan ahora», afirmó.

El portavoz del ministerio afgano de Defensa, el general Mohamad Zahir Azimi, subrayó por su parte que la desaparición de Dadulá podí­a incrementar las rivalidades entre los talibanes.

«Era un comandante clave que tení­a la capacidad de centralizar a los talibanes bajo un comando único. El frente de Helmand sufrirá la falta de una figura central», opinó este vocero.

«Nosotros sabemos que ya existen rivalidades entre los comandantes talibanes y la ausencia de Dadulá las aumentará», aseguró, manifestando el deseo de que esto «conduzca a algunas figuras de los talibanes a ingresar a las filas gubernamentales».

La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN consideró, por su parte, que Dadulá «seguramente será reemplazado».

«No cabe duda de que se trata de un golpe duro, pues les tomará tiempo sustituir a un hombre con semejante personalidad y experiencia en la dirección de una insurrección y en las operaciones de desestabilización y terrorismo», declaró a la AFP un portavoz de la OTAN, el comandante John Thomas.