Protestas contra un presunto abuso policial degeneraron en violentos disturbios la noche del domingo en un barrio pobre de Montreal, lo que hace temer que se reproduzca la violencia sufrida en 2005 en los suburbios de París.
Los manifestantes incendiaron al menos ocho vehículos, la mayoría pertenecientes a bomberos, destrozaron paradas de autobús, saquearon comercios y realizaron disparos en el barrio «Montréal-Nord», donde vive una importante comunidad haitiana.
Tres policías y un fotógrafo resultaron heridos en estos disturbios desatados al día siguiente del fallecimiento, en ese mismo barrio de un joven, asesinado por la Policía.
La mecha que desató la protesta se generó el sábado cuando dos policías abordaron a un grupo de jóvenes por un incidente aparentemente banal que terminó trágicamente: un policía disparó contra los jóvenes matando a Freddy Villanueva, de 18 años, e hiriendo a sus dos amigos.
Las autoridades investigan el hecho, dado que los policías afirman que fueron agredidos por los jóvenes, mientras que testigos indicaron que fueron ellos los que iniciaron la confrontación.
Una marcha pacífica para protestar por la muerte del joven se desarrolló el domingo. Pero pocas horas después, estalló la violencia en el barrio.
La Policía de Montreal arrestó a cinco personas, calificó la violencia de «desorganizada» y la atribuyó a personas de fuera de la ciudad. Pero también subrayó la importancia del diálogo con los líderes de «la comunidad» del barrio, sin identificarlos.
Una importante comunidad de origen haitiano vive en el sector Montréal-Nord, habitual escenario de enfrentamientos entre pandillas y donde algunos se quejan de discriminación racial por parte de la Policía.
Hace unos meses se había desatado la violencia en el centro de la ciudad tras la victoria de los Canadiens de Montreal en la primera etapa de las fases finales del campeonato norteamericano de hockey sobre hielo (LNH).
Pero según el jefe de Policía de Montreal Yvan Delorme, la violencia de la noche del domingo es inédita ya que ocurre tras la muerte de un joven asesinado por la Policía. «Diría que no tenemos otro caso similar en Montreal porque (la violencia) apuntó a una problemática muy particular, a diferencia de la de las series eliminatorias», dijo en conferencia de prensa.
La policía teme que se repitan las manifestaciones en las próximas noches e intenta evitar «atizar el fuego» en un barrio sensible, subrayó.
«Fue una rebelión no solamente contra la Policía sino contra el sistema», estimó por su parte Pierson Vaval, un trabajador comunitario.
En 2005, la muerte de dos adolescentes que huían de la Policía desató tres semanas de violentas manifestaciones en los suburbios de París.