El Programa Mundial de Alimentos (PMA) lanzó un llamado de alerta para intensificar la lucha contra el hambre en los países más pobres del mundo; en Guatemala se estima que el 49.3% de los niños menores de 5 años sufren de desnutrición crónica.
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El organismo internacional reveló en un informe, que en el mundo hay más de 850 millones de personas que padecen de hambre crónica, y de ellos se contabiliza a 400 millones de niños.
Los países con altos índices de pobreza y desigualdad son los principales afectados por la desnutrición, y dentro de la larga lista se encuentra a Guatemala como el país de América Latina con los indicadores más altos de desnutrición.
La causa: el 36 por ciento de los guatemaltecos viven en condiciones de pobreza, y el 15% en pobreza extrema, lo cual indica que no tienen acceso a los alimentos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas.
Según el secretario de Seguridad Alimentaria, Juan Aguilar, las estadísticas de hambre presentan muy mal a Guatemala ante el mundo, por lo que a todas las personas debería «dar vergí¼enza» que prevalezcan los altos indicadores.
Aguilar declaró que el problema de la alimentación es una prioridad del Gobierno, por lo que se «están haciendo esfuerzos» para contrarrestar el hambre que amenaza la sobrevivencia de la población pobre.
«Las consecuencias pueden ser fatales», enfatizó el titular de Seguridad Alimentaría, ya que los niños en condiciones de desnutrición corren alto riesgo de morir por enfermedades gastrointestinales y pulmonares,
El funcionario dijo que el Gobierno combate el problema de forma integral a través de estrategias de auxilio a la seguridad alimentaria, que consiste en implementar un plan de emergencia para producir granos básicos, que tiene por objetivo convertir al país en un productor autosuficiente de alimentos.
Además, se impulsa el programa de solidaridad, que consiste en acordar precios de algunos productos de la canasta básica con sectores productivos con la intención de no afectar los consumidores, y las transferencias monetarias condicionadas, dirigidas a las poblaciones más pobres del país.
Empleo y productividad
El PMA tiene a su cargo diversos programas destinados a la lucha contra el hambre en Guatemala, entre ellos se cuenta el de Alimentación Complementaria, que consiste en brindar un suplemento alimenticio a los niños y niñas de hogares pobres.
Cada mes, las madres asisten a los centros de distribución acompañadas de sus hijos, para recibir 3 kilogramos del suplemento alimenticio, elaborado a partir de maíz y soya.
El año pasado, al PMA le costaba US$0.90 cada ración del suplemento alimenticio que un niño consume diariamente, sin embargo el precio de la soya, que se ha triplicado en el último año, ha significado un incremento considerable en el costo del programa.
Willem van Milink, titular de PMA en el país, consideró que los esfuerzos del Gobierno deben estar orientados a fomentar la productividad de granos básicos, ya que éstos dan lugar a la creación de encadenamientos productivos que benefician a miles de familias.
Además, el funcionario sugirió que se debe considerar un reajuste salarial para que los trabajadores puedan adaptarse a los cambios que se presentan en la economía nacional.
Van Milink condenó la muerte de niños por desnutrición en el país, por tanto consideró «que todos los guatemaltecos deben sumarse a la lucha gubernamental e internacional para combatir el hambre».
Irma Palma, oficial de Programas, indica que se ha conseguido enfrentar el alza de precios gracias a la ayuda de los gobiernos internacionales que han incrementado su cooperación.
Entre ellos, cita al Gobierno de España, que en inicios de este año donó casi US $3 millones para que el PMA continúe ejecutando el programas en 83 municipios de Guatemala.
Según Palma, el programa no se ha visto afectado por el alza en el precio del maíz, ya que éste se produce en Guatemala con la coordinación de la organización internacional.
«Trabajamos en programas coordinados con pequeños productores de maíz en el área rural, sin embargo la producción de soya es mínima», señala.