Ocho militares estadounidenses murieron el lunes en Irak en dos ataques que convirtieron a esta jornada en la más mortífera en siete meses para el ejército norteamericano, cuyas pérdidas ascienden ya a casi 4.000 efectivos desde la invasión de este país hace cinco años.
«Tres militares y su intérprete perdieron la vida al estallar una bomba el lunes en el este de la provincia de Diyala», anunció el martes un comunicado del comando estadounidense.
«Un cuarto soldado fue herido», señala dicho comunicado, sin dar detalles sobre dicho incidente.
Diyala, al noreste de Bagdad, es una de las provincias más peligrosas del país y un bastión de la red fundamentalista islámica Al Qaida.
Otros cinco militares estadounidenses murieron el mismo día en un atentado perpetrado por un kamikaze, que hizo estallar su chaqueta llena de explosivos cuando patrullaban a pie y hacían compras en un barrio sunita del oeste de Bagdad.
Ese atentado también costó la vida a dos civiles iraquíes e hirió a 15 personas y a otros tres soldados norteamericanos.
Con ocho muertos en sus filas, el ejército estadounidense tuvo así el lunes su jornada más luctuosa en casi siete meses, desde la caída de un helicóptero Blackhawk que dejó 14 muertos en el norte de Irak, el 22 de agosto de 2007.
El número total de pérdidas norteamericanas desde el comienzo de la guerra de Irak, en marzo de 2003, se acerca ahora a la cifra simbólica de 4.000 muertos.
En cinco años, 3.983 soldados norteamericanos han muerto, según un balance de la AFP establecido a partir de cifras del sitio internet independiente www.icasualties.org.
En 2008, 79 soldados norteamericanos murieron en Irak.
El contingente estadounidense asciende actualmente a 158.000 hombres, de acuerdo con la última cifra del comando norteamericano.
La semana pasada, unos 2.000 militares comenzaron a abandonar el país en el marco de la retirada anunciada de cinco brigadas de combate -o sea el equivalente de unos 30.000 hombres- antes de julio.
La cuestión de un calendario de retirada de las tropas norteamericanas sigue siendo polémica en Estados Unidos y constituye una de las principales cuestiones en juego en la campaña para las elección presidencial de noviembre.
Durante los últimos meses, el ejército estadounidense reforzó sus operaciones contra los grupos vinculados a Al Qaida, sobre todo en las provincias de Mosul (norte), Diyala (centro-norte) y Salahudin (centro-norte).
No obstante, a principios de este año se registró un incremento de la violencia y la reanudación de los ataques de gran envergadura contra los civiles, con al menos tres atentados suicidas (dos de ellos Bagdad) que dejaron decenas de víctimas.