Hombres armados mataron ayer salvajemente a 44 personas -la mitad de ellas mujeres y niños- durante una fiesta de compromiso en un pueblo kurdo del sureste de Turquía, en un ataque que las autoridades desvincularon de la rebelión kurda.
«Desafortunadamente, hay 44 muertos, entre ellos seis niños y 16 mujeres», indicó este martes el ministro del Interior, Besir Atalay, a los periodistas en Ankara, antes de dirigirse al lugar de la tragedia, junto a otros ministros.
Atalay subrayó que ocho personas, que viven en el mismo pueblo donde se produjo el drama, fueron detenidas en posesión de armas y estaban siendo interrogadas.
El ministro descartó la hipótesis de un «atentado terrorista», en referencia a los actividades separatistas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en esa región.
Según los primeros elementos de la investigación, el drama, en el que la pareja de comprometidos también perdió la vida, fue provocado por un conflicto entre habitantes de Bilge, un pequeño pueblo kurdo de unos 300 habitantes, cerca de la ciudad de Mardin.
Según vecinos de Bilge, el tiroteo está relacionado con una rivalidad entre familias, incluso con una venganza.
Algunos testigos relataron a la AFP que hombres enmascarados, que venían de distintas direcciones, lanzaron granadas y dispararon contra la gente, poco después de la ceremonia religiosa islámica.
Los asaltantes atacaron luego varias casas y siguieron disparando contra la gente que asistía al compromiso de la hija de un ex muhtar, el jefe del pueblo, según esos testigos.
Un funcionario local que pidió el anonimato confirmó el testimonio de una superviviente de 19 años que explicó que los asaltantes obligaron a mujeres y niños a entrar en una habitación y les acribillaron a balazos.
Este tipo de conflictos se solucionan frecuentemente por las armas en el sureste de Turquía, una región donde persisten las tradiciones feudales y el analfabetismo sigue siendo importante.
Las armas muchas veces son consideradas un medio legítimo de resolver diferendos y defender el honor.
La violencia puede estallar por diversas razones: conflictos por la propiedad de la tierra, deudas impagas, secuestro o huida de jóvenes muchachas con un novio que no tiene el visto bueno de la familia.
Los rebeldes del PKK son activos desde hace 24 años en el sureste de Turquía y muchos hombres de Bilge -donde hay 32 casas y todos los habitantes pertenecen al mismo clan, según las autoridades locales- son miembros de una milicia progubernamental armada, los «guardianes del pueblo», que apoya el ejército turco en su lucha contra el PKK.