Gerd Mueller llamó al argentino Lionel Messi «el mejor jugador del mundo» después de que el delantero del Barcelona rompió récord de goles en un año natural que el alemán había impuesto en 1972.
El domingo, Messi anotó sus goles 85 y 86 del 2012 en un partido de la liga española frente al Betis, con lo que superó la marca de 40 años de Mueller.
«Mi marca se mantuvo durante 40 años —85 goles en 60 juegos— y ahora el mejor jugador del mundo la ha roto, y estoy contento por él. Es un jugador increíble, gigantesco», dijo Mueller al diario alemán Sport1.de.
Mueller anotó 85 goles como delantero del Bayern de Munich y de la selección alemana en 1972. Messi mejoró esa cifra con el Barcelona y la selección de Argentina.
«Es un profesional muy agradable y modesto y espero que anota uno o dos goles más en 2012 y que pueda mantener el récord por los próximos 40 años», dijo el alemán de 67 años.
Con sus dos dianas al equipo sevillano, ambas de colocados zurdazos, Messi acumula 74 con el Barsa en lo que va de año y 12 con la selección argentina.
El rosarino, que también se convirtió en el máximo goleador histórico del club catalán en la liga con 192 tantos, aún dispondría de tres partidos más con el Barsa antes de 2013 para ampliar la distancia con Mueller.
LEYENDAS DEL GOL
Ochenta y cinco goles en un año calendario se dicen rápido, pero la marca que superó Lionel Messi el domingo sólo fue alcanzada previamente por un futbolista, cuyo nombre se asocia irremediablemente con el gol: Gerd Mueller.
Apodado «Der Bomber» (El Bombardero) por sus potentes disparos al arco, el prolífico delantero alemán de los años 60 y 70 comparte con el astro argentino la sed insaciable por perforar redes contrarias, su menudo tamaño, cierto aspecto mundano poco asociado a un deportista de élite y la posición de delantero; aunque en caso de Mueller mucho más centrada.
Estandarte junto con Franz Beckenbauer del Bayern de Munich que se coronó campeón de Europa en tres temporadas consecutivas (1974, 1975 y 1976) y la selección alemana que ganó el Mundial de 1974, Mueller vivió un año de ensueño en 1972, cuando además de ganar la Eurocopa metió 85 goles, para promediar uno cada 4,29 días.
Messi superó la cifra el domingo al meter dos dianas en el duelo del Barcelona ante el Real Betis en la liga española.
«Es muy lindo por lo que significa pero los más importante es el triunfo. Mi objetivo cuando empieza el año es ganarlo todo a nivel colectivo», resumió humildemente tras la gesta Messi, quien también superó los 190 goles de César Rodríguez para convertirse en máximo cañonero en liga del club azulgrana, con 192.
Al argentino, que ya rebasó los 75 goles de Pelé en 1958 el pasado 11 de noviembre en Mallorca con un doblete, le restan tres partidos en lo que queda de año para seguir sumando la cifra histórica.
«Estamos muy contentos por él. Parece imposible que un jugador pueda conseguir tantos, y esperamos ayudarlo para que lo amplíe», dijo el timonel Tito Vilanova antes de deshacerse en elogio sobre el astro: «No volveremos a ver un jugador igual».
En un 2012 mágico en el aspecto anotador, Messi se ha acostumbrado a vivir grandes noches, la mayoría ante su público.
Doce meses dan para mucha «Pulga», y la afición azulgrana ha gozado de partidos como el de sus cinco goles en la goleada por 7-1 sobre el Bayer Leverkusen en octavos de final de la Liga de Campeones, el 7 de marzo.
Era la primera vez que alguien conseguía cinco tantos en la competición, pero Messi tardó sólo 13 días en volver a dejar huella, rebasando la marca de 232 tantos de César Rodríguez como goleador histórico del club azulgrana. No contento con igualar el registro de 57 años de antigüedad, el «10» regaló un triplete para alcanzar los 234.
Siempre resulta complicado comparar décadas, y el futbol ha evolucionado notablemente en los 40 años que separan los 86 tantos de Messi de los 85 de Mueller. Pero el alemán opina que «era más difícil marcar goles en mi época: tenías delante al defensa central y un líbero. Siempre había dos hombres para marcar al delantero. Ahora solo hay uno».
La teoría es cuestionable viendo algunos de los tantos de Messi, escurridizo como Mueller cuando se encuentra rodeado de contrarios, y a menudo víctima de la dureza de los zagueros, que no saben cómo frenar su combinación de potencia, velocidad y talento gambeteador.
El Barsa fichó a Messi por vía del técnico Carles Rexach y tras hacerse cargo del tratamiento hormonal de crecimiento de «La Pulga», de quien había dudas sobre su físico. El arribo de Mueller al Bayern en 1964 también desconcertó al entrenador Tschik Cojkovski, quien no tardó en apodarlo «Bajito Gordito Mueller».
Pero si en un trazo comparten ambos es su capacidad de asociación con sus compañeros. Con cada nuevo galardón conquistado, Messi recuerda que su éxito personal se debe al trabajo del colectivo, y la videoteca confirma que, aparte de su desbordante talento individual, tanto «La Pulga» como el «Bombardero» consiguieron buena parte de sus goles participando del juego coral de sus equipos.
Las combinaciones rápidas e intuitivas, al primer toque, incluso sin mirar, entre Messi y el resto de formados en la cantera azulgrana tienen precedente en el Bayern de Mueller, donde el germano tejía jugadas de parecida estampa apoyándose en Uli Hoeness o Franz Roth, aunque con menor fluidez.
Messi ya batió el récord de Mueller de 67 dianas en una temporada el 2 de mayo. Acostumbrado a superarse, registró una más, 68, con el triplete ante el visitante Málaga.