Este domingo se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, tema que en Guatemala parece no tener importancia y que, sin embargo, cuyo tratamiento podría ayudar a mejorar las condiciones de vida de la población.
aorozco@lahora.com.gt
Una sociedad sumida en la pobreza y que es testigo de múltiples asesinatos diarios, entre otros flagelos sociales, es común que se encuentre en una situación de depresión psicológica generalizada.
Marco Antonio Garavito, director de la Liga de Higiene Mental, explica que la salud mental tiene que ver con el estado en que se encuentran las relaciones entre las personas y el conjunto de valores que supone una relación sana, constructiva y productiva.
En ese sentido, al realizar una evaluación de la situación nacional, existe una tendencia al deterioro, «las relaciones están cargadas de agresividad, falta de respeto, violencia, poco sentido de tolerancia y poca confianza. Estamos atravesando un periodo muy difícil», indica el psicólogo.
Pese a lo preocupante de la situación, existe la posibilidad de «desaprender» lo que por generaciones se ha vuelto costumbre; esto a través de la educación de los niños para vivir en cordialidad, para lo que hace falta trabajar durante dos generaciones, pero también a lo interno de las familias, iglesias y medios de comunicación al manejar mensajes positivos.
«El problema es que no hay políticas públicas sostenibles, hay que trabajar mucho alrededor de la niñez pero también a lo interno de nuestro núcleo, no hay que esperar a que alguien haga el trabajo», asegura Garavito.