La situación bancaria y financiera del país ha sido abordada por titulares, editoriales y opiniones de la mayoría de los medios de comunicación como tema obligado, es el Stalingrado, el Waterloo, el hoyo negro del gobierno.
jfrlguate@yahoo.com
Desacertadamente el Presidente de la República, con o sin asesoría del circulito que lo rodea, declara que las autoridades de la Junta Monetaria y de la Superintendencia de Bancos, encabezadas por la ex ministra de Finanzas, María Antonieta de Bonilla y el ex presidente del Banco de Guatemala y banquero privado, Willy Zapata, son «héroes», convirtiéndose en objeto de crítica y rechazo, incluyendo a editorialistas de ambos sexos, que nunca antes lo habían censurado, evidenciando no sólo lo desacertado e inoportuno de su intervención, sino además ofendiendo la sensibilidad, tanto en la capital como en los departamentos, de miles de miles de guatemaltecos que confiando en la supervisión y control de la Superintendencia de Bancos y la Junta Monetaria, de buena fe, invirtieron el manejo de sus recursos, en algunos casos el patrimonio de toda una vida de trabajo, con los dueños y gerentes de las entidades bancarias que los engañaron.
«Los responsables de la quiebra de los bancos han quedado en la impunidad y el Estado se ha hecho cargo de pagar los platos que han quebrado», afirmó Haroldo Shetemul. Sam Colop manifestó: «En Guatemala para beneficio de los empresarios, se privatizan las ganancias, pero se socializan sus fraudes», opiniones también refrendadas en editoriales de César García, Alejandro Arévalo y en publicaciones de primeras planas tituladas, por ejemplo, «quiebras en impunidad», «No hay castigo para responsables de cinco cierres de bancos con pérdidas cuantiosas», como son el Banco Empresarial (el primero en ser intervenido), Bancos gemelos: Promotor y Metropolitano, Bancafé y Banco de Comercio y sus respectivas redes o grupos financieros.
Estos lapidarios conceptos y otros muchos más publicados, nos llevan a preguntar ¿por qué la Superintendencia de Bancos no hace del conocimiento público quiénes son las personas que fundaron y se convirtieron en los mayores accionistas de esos bancos? ¿Quiénes integran sus juntas directivas? ¿Cuáles son o fueron las empresas vinculadas que succionaron los recursos de los depositantes que captaron esas entidades financieras y por qué monto?, depósitos que el Estado ha tenido que asumir la obligación de reintegrar totalmente con los préstamos e impuestos a los que todos contribuimos.
¿Por qué deben de pagar la mayoría de los banqueros o empresarios buenos por unas pocas manzanas podridas?, varios de los cuales como Marco Tulio Sosa Ramírez, Víctor Suárez y demás ex directivos del Banco Empresarial continúan siendo parte del poder empresarial y de la dirigencia de cámaras y asociaciones. ¿Por qué no informar y saberse la verdad?
Salvo a Francisco Alvarado Macdonald, la mayor parte la prensa escrita y los editorialistas evitan el señalamiento público de estas personas y empresas. Por primera vez, alguien como Haroldo Shetemul señala a uno de los propietarios de uno de los bancos diciendo: «Juan Fernando Bendfelt vive feliz en Texas».
Si se efectuara una encuesta o un sondeo el 99.999% de los ciudadanos, a quienes se preguntara, no sabrían quién es este pushito de personas tan gravemente responsables, quienes pepenaron y continúan disfrutando los recursos que se apropiaron, tan poco sabrían que alguno de ellos ha sido Ministro del actual gobierno o personero -en este momento- del Presidente de la República.
¿Qué poder oculto impide informar, decir y hacer del conocimiento público la verdad? , ¿Cuál es el estado en que se encuentran los procesos penales relacionados a los bancos Empresarial, Metropolitano, Promotor?, tampoco creo que informarán respecto al Banco del Café, al Banco de Comercio o Valat?
Continuará.