Mucho ruido y pocas nueces


La coyuntura dicta hablar sobre el informe del primer año de mandato de ílvaro Colom, continuar con el tema de la inseguridad que se vive en el paí­s, discutir sobre las hapáticas reacciones del mandatario, o de la nueva junta directiva del Congreso y los logros del Legislativo en el año anterior, más bien de todo lo que está pendiente, que es mucho.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

Pero no, de eso se encargaran los demás y no es que no me interese, ni que aplauda lo cumplido, o mejor dicho que no exprese mi molestia por los pocos resultados que a mi criterio nos entregó el Presidente. Tampoco quiere decir que voy a quedarme callada al respecto, porque hay mucho que decir y en su momento lo haré.

Hoy voy a hablar de Iximché, el sitio arqueológico, el lugar histórico, el lugar olvidado. Sí­. Iximché es un parque en donde la historia puede perderse y no porque el lugar no sea importante, ni bello, sino porque es un lugar que las autoridades de turismo, y ahí­ si va un comentario para el gobierno, no le ponen atención.

Basta notar que no hay brochures con información del sitio en la entrada del mismo, como tampoco los hay en la oficina municipal de Chimaltenango o de Tecpán. Que no hay guí­as disponibles, al menos yo que he ido dos veces en menos de un mes, no he visto ninguno, como tampoco oportunidad, las dos veces que fui estaba cerrada, de ver la casa, museo u oficina que se encuentra a la entrada. Ni qué decir del área recreativa, sucia, sin bancas, ni mesas, porque lo que allí­ se presenta como tal no es ni una ni otra cosa. Pero quizá, lo que más me molestó al visitar ese lugar fue ver el trabajo de depuración de desechos, impresionante. Al final de la cancha de futbol se quema toda la basura que se genera en el parque, entiéndase botellas de plástico, platos desechables, restos de comida, bolsas, todo, a plena luz del dí­a y con visitantes presentes. Ni pensar en que exista un botiquí­n y un libro de visitas. Para terminar de describir el panorama, esa cancha de futbol paralela al área de recreo sirve para que algunas personas aprendan a conducir, sin medir en ningún momento que pueden causar un accidente y lastimar a alguna de las personas que se encuentran cerca.

Claro que este no es el único lugar sin atención, al visitar el Salto de Chilascó, en Baja Verapaz, un lugar en donde de verdad puede uno perderse o tener un accidente en las pozas de agua, nadie se toma la molestia de anotar quién entra y sale, y peor aún muchos turistas contratan a niños para que carguen sus hieleras, que muchas veces van cargadas de cervezas. ¿Y las autoridades? ¿Quién sabe, no existen?

Esto es pues, un llamado al Gobierno que ha dicho estar preocupado del medio ambiente y a las autoridades de turismo, de las cuales no he sabido nada ultimamente para que tomen cartas en el asunto. Que no me digan que es un problema que viene de años atrás, todos los gobiernos resultan ineficientes en este sentido. Es tiempo ya de que hagan algo para que se fomente bien el turismo, se respete el medio ambiente y la vida y seguridad de las personas. Voy hacer mí­a una frase usada por la municipalidad, y no precisamente porque me simpaticen, sino porque aplica. Señores del «Gobierno de ílvaro Colom» obras y no palabras.