Como cualquier persona, ellos se levantan temprano de mañana, se duchan, preparan su desayuno, si han procreado junto a su pareja una familia, ayudan a la preparación de los hijos para llevarlos todos los días al colegio, y de ahí a sus respectivos lugares de trabajo.
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Es una vida como las demás, y muchos dirían que es el mejor retrato para hablar de todos los guatemaltecos, la única diferencia es que lo que ellos hacen, lo hacen con limitaciones físicas. Son los padres, madres, hijos, hijas, trabajadores honrados y guatemaltecos orgullosos que padecen de discapacidad.
Y es que en el país existen alrededor de 400 mil personas con discapacidad, de las cuales un 22,5% oscila entre los 6 y 17 años, mientras el resto (87.5%) supera la mayoría de edad, según la Encuesta Nacional de Discapacidad realizada en 2005. Otro subregistro indica que podría haber una cifra de 1,8 millones de personas que padecen limitaciones físicas, por problemas de salud o accidentes que los haya privado de alguna parte de su cuerpo.
No hace falta leer informes o reportes para entender la falta de atención y oportunidades para las personas con discapacidad, tanto por parte del Gobierno como por parte de empresas y hasta de las mismas personas en la calle. Basta con observar las paradas de autobús y hasta en las mismas camionetas que el acceso para personas discapacitadas es nulo, y como en la mayoría de las veces, cuando alguien con este padecimiento intenta subirse a un bus y no le es posible, el piloto de la unidad se impacienta y le exige rapidez para subirse o simplemente arranca y se marcha.
También en algunos edificios gubernamentales y privados el acceso es limitado o inexistente, ya que los elevadores son utilizados por todos los que ingresan, sin dejar espacio a alguien que necesita de la silla de ruedas o de muletas para trasladarse, y en los estacionamientos los espacios reservados para personas con discapacidad no se ven por ningún lado o no son respetados.
Es recurrente que las personas con discapacidad no tengan oportunidades de trabajo, educación y acceso a edificios públicos, privados y medios de transporte, pues actualmente solo el Transmetro cuenta con un sistema para facilitar el acceso. En el caso del empleo de personas con discapacidad en empresas y otras instituciones, casi siempre quienes tienen este padecimiento sufren discriminación, pues muchos indican que se presentan a la entrevista y basta una mirada del encargado de recursos humanos o de la persona encargada de dar la plaza, para saber que no les darán el empleo, ya que lo que ven es la silla de ruedas, las muletas o la ceguera, y no la capacidad de la persona para desempeñarse en el puesto.
En agosto pasado, el Consejo Nacional para la Atención de Personas con Discapacidad (Conadi) presentó la Política Nacional en Discapacidad, sin que hasta el momento se vea alguna acción concreta por parte del Gobierno para atender a personas que viven como cualquier otra pero con algunas limitaciones.