Mucho ánimo, Juan José


Imagino lo que estará sintiendo Juan José Hurtado Vega, quien tan solo hace unas horas le dio el último adiós al amor de su vida, Elena Paz y Paz. Fui testigo en los últimos años de la relación de ambos y la forma tan cariñosa en que se cuidaban, trataban, querí­an y hasta de cómo, cariñosamente, se molestaban.

Pedro Pablo Marroquí­n Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt

¿Beba qué te sirvo?, le decí­a cariñosamente Juan José, pues tení­an una relación de entrañable amor y también de profunda amistad. Los fines de semana viajaban a su casa de descanso para compartir como si fueran jóvenes recién casados. Para los que tuvimos la oportunidad de conocer y compartir con la pareja, verlos en su trato era un constante recordatorio de lo que el amor significa.

«No sabes lo que quiero yo a esa mujer», me dijo ayer, y sin duda alguna, Elena se sentí­a igual, al punto que esperó a que Juan José regresara de un viaje para partir hacia el destino que a todos nos espera.

Elena, era una mujer con mucha conciencia respecto a su paí­s, heredada, sin duda, de su padre, don Alberto Paz y Paz. Licenciada en Pedagogí­a,  entregada a su marido, a sus hijos, sus nietos y a su arte. Aquí­ en La Hora documentamos en varias ocasiones su calidad artí­stica, que le valió varios reconocimientos por su dedicación y trayectoria en el arte,  el último de los cuales tuvo lugar el 22 de abril del año pasado en la Galerí­a Ana Lucí­a Gómez.

La familia Hurtado ha tenido un inicio de año muy complicado, pues hoy Elena se reúne con Margarita, la menor de sus hijas, quien nos dejó el 6 de enero pasado, pero que sigue entre nosotros a través de Ernesto y Mónica, sus adorados hijos  quienes la representan en su máxima expresión.

Menudo inicio de año para un hombre muy querido por la sociedad, quien ha tenido que librar tremendas batallas  en su vida, como consecuencia de sus principios y valores. Juan José y Elena estuvieron juntos en los momentos más duros de la vida, en esos momentos en los que el amor ayuda a pasar las crisis.

Asimismo, gozaron mucho junto a sus hijos y nietos, viajaron juntos por muchos lugares de Guatemala y del mundo. Sin duda alguna el camino que viene para Juan José y la familia Hurtado se pone más cuesta arriba, pero Dios sabe qué nos manda y estoy seguro que él, junto a todos los que tanto le queremos, sabrá enfrentar esta situación con el vigor y la energí­a que han sido caracterí­sticos siempre de su vida.

Aquí­ queda mucha gente que lo quiere y estima, gente que lo apoyará y no lo dejará solo, pero sobre todo Elena y Margarita lo animarán desde donde se encuentren.

Tengo la dicha de tener abuelos que juegan el papel de padres, amigos y que representan mucho para sus seres queridos, tal y como usted lo es para su familia. ínimo Juan José, Elena ya descansa en paz y estará donde todos deseamos llegar algún dí­a.