Muchas gracias… y seguimos adelante


Inicio el presente artí­culo dando infinitas gracias a todas aquellas personas que me demostraron su solidaridad por medio de e-mails, telegramas y llamadas telefónicas en relación al deceso de mi padre acaecido la semana anterior; mil gracias de nuevo.

Fernando Mollinedo

Tal como lo indica el titular del presente artí­culo, seguiremos adelante, enfrentaremos los retos que aún nos presenta la vida y sobre todo, significa que la vida tal y como se nos presenta deberemos afrontarla con sus alegrí­as y avatares.

Pero… en Guatemala es difí­cil enfrentar la vida cuando las circunstancias que nos rodean presentan cada vez más y más obstáculos para vencer a los cuatro grandes pilares de la pobreza en Guatemala: Seguridad, Educación, Salud y Economí­a. En primer lugar, el aspecto de la criminalidad organizada y común que campea a lo largo y ancho de la República con el manto de impunidad más grande que se haya visto o conocido.

En cuanto a la seguridad, los guatemaltecos vemos la impotencia de las fuerzas de seguridad para reaccionar y organizarse, ante los embates que presenta la delincuencia; pareciera que vivimos en un mundo de marasmo, donde lo único importante es: sobrevivir.

La violencia dramática de los asesinatos de personas en la ví­a pública; los asaltos a mano armada; los delitos sexuales como violaciones y abusos deshonestos en contra de la población infantil; el pingí¼e negocio de la exportación de niños; los continuos desfalcos realizados por funcionarios públicos en las arcas nacionales; la falta de solvencia moral de los ex funcionarios y ex empleados de los gobiernos anteriores; el deprimente espectáculo circense protagonizado por los diputados en el Congreso de la República; la falta de valor para enfrentar los problemas nacionales; son algunas de las razones por las que el guatemalteco ya no vive en paz; ahora subsiste y sobrevive con agoní­a.

En el ramo de la Educación, escuchamos la danza de los millones de dólares de EE.UU. donados para programas educativos, pero en la realidad, de forma concreta, no hay avances significativos que puedan decir que la población está segura y educada. Por el contrario; la juventud utiliza cada vez más, la tecnologí­a para variar o trastrocar los valores éticos y morales de la sociedad guatemalteca.

Y en el ramo de Salud, vemos casi todos los dí­as y en casi todos los hospitales nacionales, las penas y sacrificios que hacen los pacientes para lograr un turno en la medicina externa y aliviar sus males; la red hospitalaria es más deficiente cada dí­a que pasa y los servicios con igual suerte.

Los problemas económicos generados por las empresas transnacionales y criollas, cuando aumentan los valores de adquisición de la materia prima y productos para la venta al consumidor final; lo exageradamente caro que es recibir atención médica en el paí­s; la falta de polí­tica popular para la vivienda; el enriquecimiento ilí­cito de los empresarios que le prestan servicio al «Estado» y por consiguiente a los funcionarios de turno; también son razones para que el ciudadano guatemalteco se sienta acongojado y demande un cambio de rumbo en las directrices de la economí­a nacional.

La sociedad guatemalteca está cansada de tanto abuso cometido por la delincuencia común y la organizada, también por los funcionarios públicos y la vista demasiado gorda de los fiscales públicos. Es imprescindible que el equipo de gobierno, deje ya tanta promesa a la población rural y se dedique a resolver los problemas que se le presentan.

Exigimos además, que se hagan públicas todas aquellas conductas ilí­citas cometidas por funcionarios públicos y empleados que laboraron con el anterior Gobierno, para que sean procesados y obligarlos a que devuelvan el dinero robado, sustraí­do, mangoneado y/o jineteado.