Hoy comienza en Annapolis, en el estado estadounidense de Maryland, una conferencia de paz auspiciada por la Casa Blanca sobre Oriente Medio, primera en siete años y con el objetivo de promover las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes. Son altas las esperanzas de paz y éxito dependerá de la cooperación de sus participantes. Sin embargo, las perspectivas de obtener resultados importantes parecen más bien descorazonadoras.
RESPUESTA DESEQUILIBRADA
La secretaria de estado estadounidense, Condoleezza Rice, manifestó en una ocasión haber divisado una oportunidad en el ascenso de un gobierno palestino moderado en Cisjordania y en el interés común de Israel y los países árabes en contener el extremismo en la Franja de Gaza, controlada por el Hamas.
Ya desde que el presidente estadounidense George W. Bush anunciase en julio su propuesta de una conferencia internacional de paz sobre Oriente Medio, Rice ha estado trabajando por lograr la paz en esta región. Hasta ocho veces se ha desplazado allí, con el objetivo de insuflar vida a un estancado proceso de paz.
Sin embargo, los esfuerzos de la administración Bush por mejorar la empeorada situación en la región son vistos por muchos, especialmente los árabes, como demasiado tardíos, que creen que todo se trata de una estrategia del presidente estadounidense por mejorar su imagen, empañada por la guerra de Irak.
En comparación con la primera conferencia de paz en Oriente Medio, celebrada en Madrid (España) en 1991, el último intento estadounidense por auspiciar una cita de este tipo ha sufrido dificultades desde el principio, en especial por las reticencias de los países árabes, que creen que el evento no cumple algunos de los requisitos para poder alcanzar el éxito.
Los países árabes han venido demandando una moratoria de los asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados y la retirada de los controles como una clara señal de que Israel va en serio en las negociaciones. Sin embargo, el estado judío ha hecho pocos avances en esa dirección.
LOS íRABES OFRECEN COOPERACIí“N
Pese al fuerte desacuerdo con la actitud estadounidense hacia Israel, el encuentro de los ministros de Asuntos Exteriores árabes en El Cairo acordó el viernes asistir a la conferencia de Annapolis en una apuesta por unirse al esfuerzo estadounidense por revivir el largamente estancado proceso de paz de Oriente Medio.
El encuentro de El Cairo, patrocinado por el comité de seguimiento de la Iniciativa Arabe de Paz, y que contó con la asistencia de Egipto, Jordania, Bahrein, Arabia Saudí, Siria, Qatar, Marruecos, Túnez, Argelia, Sudán y la Autoridad Palestina, tuvo lugar con el objetivo de alcanzar una postura común árabe ante la conferencia de paz auspiciada por Estados Unidos.
«Vamos (a asistir al encuentro) con seriedad, y trabajaremos con la misma seriedad y credibilidad», indicó el canciller árabe, el príncipe Saud al-Faisal, cuya participación en el encuentro fue vista por Washington como una importante muestra de apoyo árabe a la iniciativa de paz estadounidense.
Otra buena noticia fue que Siria anunció el domingo el envío de su viceministro de asuntos exteriores, Faysal Mekdad, al encuentro de Annapolis. La decisión de última hora de Damasco ha aliviado las preocupaciones de muchas partes, ya que Siria venía reclamando la inclusión de los Altos del Golan en la agenda de la conferencia.
SIGUEN LAS DIFICULTADES
El encuentro de Annapolis es el primero en abordar el conflicto palestino-israelí tras siete años de estancamiento en la materia. Se ve también como la última oportunidad de Bush por resolver las diferencias entre ambas partes antes de abandonar la Casa Blanca en enero de 2009.
La administración Bush se ha comprometido a resolver los conflictos entre Israel y el mundo árabe. Sin embargo, su propuesta de dos estados, presentada por Bush en 2003, ha encontrado dificultades sin precedentes, dadas las políticas de Israel en el terreno.
La expansión de los asentamientos judíos, las carreteras para colonos, las vallas y las zonas militares en Cisjordania han dejado un 40 por ciento de esta zona inaccesible a los palestinos, mientras que el resto está dividido en enclaves, según un reciente mapa diseñado por la ONU.
En su editorial sobre el encuentro de Annapolis, el diario New York Times instó a la Casa Blanca a organizar «conversaciones serias, detalladas y constantes sobre los asuntos fundamentals: las fronteras de un Estado palestino, el destino de los refugiados, el futuro de Jerusalén y una garantía para las legítimas preocupaciones de Israel en materia de seguridad».
Cuando Bush intervenga en la cita, «debe demostrar que tiene una clara estrategia post-Annapolis y el deseo político – todavía no es evidente- de seguir en ello durante sus últimos 14 meses en la Casa Blanca», apunta el rotativo.