El Ministerio Público (MP) investiga la teoría del presunto narcotraficante, Eduardo Villatoro Cano, alias “Guayo Cano”, sobre el supuesto robo de US$740 mil por parte de César Augusto García Cortez, subinspector de la Policía Nacional Civil (PNC), de la subestación de Salcajá, Quetzaltenango, secuestrado y posteriormente asesinado por la estructura criminal.
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Según el fiscal del MP, Guayo Cano, como jefe de la estructura criminal, se concertó con los otros miembros de su agrupación el 13 de junio con el objeto de dar muerte a ocho agentes de policía y a César Augusto García Cortez, subinspector destacado en Salcajá, en virtud que éste último se había apoderado del dinero de la estructura criminal.
Según el ente investigador, a bordo de por lo menos tres vehículos, los criminales salieron de la aldea Los Taralles, municipio de La Democracia, Huehuetenango, hacia el municipio de Salcajá, en Quetzaltenango, ingresaron a las 20:17 horas a la Subestación, donde cometieron el crimen y abandonaron el lugar tres minutos después, llevándose solo a García Cortez supuestamente por haberles robado US$740 mil.
ESCUCHAS TELEFÓNICAS
El MP presentó ayer videos y escuchas telefónicas como evidencias para vincular a “Guayo Cano” en la masacre de Salcajá. En uno de los audios, el presunto capo recibe información de otro sindicado, sobre el hallazgo de los dedos del subinspector César Augusto García, de lo que se ríe.
En otro audio, Villatoro Cano dice: «De allí para arriba del puente déciles que busquen, allí lo van a hallar (risas)». En otro de los desplegados, aparentemente reconoce que se cometieron los hechos por el robo de 740 mil dólares.
INVESTIGAN
Entre tanto, el ministro de Gobernación, Mauricio López Bonilla, indicó que esto es parte de la evidencia que se encuentra en el caso, pero que es una presunción hecha por la estructura criminal. “No sabemos específicamente del caso, pero estamos investigando conjuntamente con el MP qué es lo que pudo ocurrir mucho antes de la muerte en específico de los agentes de la PNC”.
López Bonilla dijo que lo que sí se sabe, producto de la investigación, es que esta red como muchas otras redes criminales tenían cooptadas a las autoridades locales, vinculadas a la seguridad y otros organismos, más un esquema propio de alerta para sus actividades. “Esa es la justificación que él (Guayo Cano) da como el origen o motivación de esto”, mencionó.
“Si eso fuera cierto, si ellos tenían algún indicio, no quiere decir que todos los policías de Salcajá estuvieran metidos en ese problema, si hubieran estado 15 allí, con la superioridad de armas que ellos llevaban, hubieran asesinado a todos, es parte de la lógica criminal”, dice el Ministro.
El mensaje criminal es infundir temor para que no haya después alguien que afecte sus intereses, puntualizó el funcionario.