¡Basta, la violencia no puede dominarnos! Los maestros fueron las personas mejor educadas, pocos, pero considerados los privilegiados del pueblo, las élites para pasar la sabiduría a los niños de los trabajadores del campo agrícola, en su mayoría, y a los hijos de otros obreros. Los niños llegaban a la escuela para sentarse en sus bancas en el aula, sentarse, no moverse, escuchar al maestro y hacer apuntes. No todos los niños que iniciaron la escuela la terminaron, tampoco «ganaron» la primaria. Los niños al estar fuera de la escuela, eran niños que gozaban del aire libre al trabajar ayudando a sus papás en la siembra y la cosecha de los productos agrícolas. Estos niños que todo el día, usaban diferentes herramientas para realizar esos y otros trabajos que requerían movimientos y destrezas tactiles, no encontraban mucho sentido en las exigencias de los maestros para que se quedaran sentados, callados, obedientes, quietos y tranquilos escuchando al maestro cuando el sentido preferido fue y es el de la vista y la necesidad del movimiento como lo hacían fuera de la escuela. Fue una metodología de «sentarse y callarse». Estoy hablando de maestros y niños de hace muchísimos años, del siglo pasado. Hoy día la historia de la educación que pinté aún está vigente en la mayoría de las aulas, está vigente «no se muevan, siéntense, escuchen y copien», de lo que los maestros les indican oralmente. Los niños que quieren moverse son tildados de «problema», hiperactivos, con falta de atención quienes interrumpen las clases. No hay mucha diferencia hoy día a la situación educativa del siglo pasado. A pesar de todo lo que sabemos actualmente sobre las necesidades de los niños de moverse e interactuar con el mundo, la mayoría de los maestros no demuestran que lo estén tomando en cuenta. Todavía están usando hojas de trabajo para mantener a los niños quietos y callados. Piaget, en 1953, hizo ver que la primera etapa de desarrollo del área sensomotor en el cerebro del ser humano, enfatiza la importancia de movimientos para que funcionen bien las áreas cognocitivas. Gibson, 1988, dice que el movimiento y lo tactil son esenciales para la maduración apropiada del cerebro especialmente en los niños pequeños. Kepharb, 1969, dice que la demostración más temprana de la inteligencia de los niños es expresada por medio del movimiento. Tomando lo dicho por los expertos, hay que iniciar desde bebé el uso del movimiento en su desarrollo. El «ser (persona) significativo», padres o cuidadores de niños abandonados o huérfanos son quienes tienen la obligación de saber cómo se utilizan diferentes ejercicios de movimiento para aplicar a los bebés. Lo que ellos, «ser significativo», hagan y digan contribuyen a «conectar» el cerebro de los pequeños para pensar, sentir y moverse y en general a aprender. Las conexiones cerebrales que controlan el movimiento se crean durante los primeros años de vida de los bebés. El proceso va desde la motricidad gruesa, voltearse, sentarse, gatear, etc., a la motricidad fina de sostener y agitar un objeto y recoger objetos pequeños, etc. Luego, se les motiva a los niños a armar rompecabezas y apilar blocks de madera, a moverse, etc. Sin embargo, cuando los niños entran a primer grado de la escuela, la metodología cambia a sentarse, escuchar y a veces poder moverse, la maestra sigue siendo quien habla más que los niños y quien se mueve a ver lo que los niños están haciendo en su pupitre o en una mesa con varios alumnos. Es natural que los niños quieren moverse (¿hiperactividad?), ser creativos en acciones para dar lugar a lo vivo que ellos son. Un niño apagado es considerado materia para sesiones con un psicólogo. Hay que sacar a los niños, a propósito, jóvenes también, de sus sillas para moverse en una serie de actividades de aprendizaje para ayudar a los niños a pensar mejor. Tanto se habla hoy día de una educación activa, que ¿Por qué no está siendo usada en el aula? Los niños quieren ser personas activas en vez de ser receptores pasivos. La retroalimentación de los niños y jóvenes que se puede observar en el aula, cuando responden a preguntas o cuando resuelven problemas, etc., les dice si se les permite ser activos o tener movimiento. El aprendizaje activo involucra el movimiento no sólo hasta los primeros grados de primaria sino por toda la vida. Los ejecutivos de una empresa son miembros de un gimnasio, ¿Por qué? ¿Por qué los adultos forman parte de un equipo deportivo los fines de semana? En una universidad se ha creado un programa de movimiento basado en cuerdas en áreas afuera del aula precisamente para enfatizar las áreas académicas, pero no de libros, sino las necesarias para escoger las metas, la planificación de estrategias, escoger un equipo de trabajo, la realización de acciones y la toma de decisiones para lograr las metas. Sáquenlos de sus pupitres y póngalos en movimiento. El movimiento, más la integración de las emociones, produce una experiencia rica de aprendizaje que niños y jóvenes nunca van a olvidar. Continúa.