Quince días después de su desaparición en el sur de Portugal, la movilización para encontrar a la niña inglesa Madeleine McCann alcanzó hoy una dimensión sin precedentes, mientras la policía intensifica su investigación en el lugar de los hechos.
El sitio Web lanzado por la familia el miércoles para obtener informaciones y donaciones recibió en 48 horas más de 50 millones de visitas y el dinero continuaba llegando al «Fondo Madeleine McCann: mover cielo y tierra».
El portavoz de los padres de la niña, Jerry y Kate McCann, anunció ayer una campaña para difundir la fotografía de la pequeña Maddie «en toda Europa».
«Si Madeleine no está en Portugal, queremos estar seguros de que se pueda ver su rostro en todo» el continente, destacó Michael Wright.
La finalidad es «obtener el punto de saturación» alcanzado en Gran Bretaña y el Algarve -región del sur de Portugal- donde el rostro de Maddie, desaparecida el 3 de mayo en un complejo hotelero de Praia da Luz (300 km al sur de Lisboa), está omnipresente.
A las estrellas del fútbol, las personalidades del mundo de la cultura o de los negocios y los medios de comunicación que se presentaron desde el comienzo, se agregaron ahora simples particulares, pequeñas empresas y multinacionales que dieron su apoyo y enviaron donaciones, afirmó Wright.
Estas donaciones habían alcanzado más de cuatro millones de euros el lunes pasado.
Varias compañías petroleras, bancos y empresas comerciales comenzaron a difundir el retrato de Maddie en sus mensajes electrónicos, agregó el portavoz.
Jerry y Kate McCann se mostraron «sorprendidos» ante este respaldo llegado de todo el mundo y están «muy agradecidos», indicó Wright.
Por su parte, el inspector de la policía judicial portuguesa Olegario Sousa reconoció el jueves en una conferencia de prensa que «no se dispone de ninguna prueba para arrestar a nadie», aunque subrayó que se siguen y se estudian exhaustivamente todas las pistas.
«La policía recibió innumerables informaciones sobre una niña rubia acompañada de un adulto. Lamentablemente para nosotros y para la familia McCann, ninguna de ellas era Madeleine», afirmó.
La policía identificó el jueves a un británico de 33 años que vive cerca del complejo hotelero donde desapareció la niña -que la prensa dijo que se llamaba Robert Murat- como sospechoso, pero precisó que no tenía elementos suficientes para acusarlo de ningún delito.
El miércoles, uno de sus conocidos, el ruso Serguei Malinka, fue interrogado durante varias horas, pero «únicamente como testigo», precisó el inspector Sousa.
Los dos hombres desmintieron toda implicación en el caso.
Sus viviendas fueron registradas en varias oportunidades, y la policía decomisó material informático, pero su análisis no dio nada por el momento.
Maddie, de cuatro años, desapareció el 3 de mayo pasado cuando dormía junto con su hermano Sean y su hermana Amelie, gemelos de dos años, en un apartamento de un complejo hotelero, mientras sus padres cenaban en un restaurante a 50 metros de distancia.