Mitt Romney, precandidato a la Presidencia de Estados Unidos, es un empresario mormón de 59 años, quien erigió su popularidad al contribuir con éxito a la organización de los Juegos Olímpicos de Salt Lake City (Utah, oeste) y luego como gobernador de Massachusetts entre 2003 y 2006.
Si resultara elegido, este nativo de Detroit (Michigan, norte) sería el primer mormón en ocupar la presidencia de Estados Unidos. Pero no es, sin embargo, el primer miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los íšltimos días, la denominación exacta de la iglesia mormona, en lanzarse a la carrera.
Su padre, George, ex gobernador de Michigan, ya había intentado la aventura en 1968, al igual que el senador republicano Orrin Hatch, elegido en 1999 por Utah, un estado en el que los mormones tienen gran influencia.
Instalado en Boston, Mitt Romney hizo su ingreso en la actividad política en 1994, al intentar, sin éxito, derrotar a Ted Kennedy por el cargo de senador por Massachusetts.
Luego le pidieron ayuda en 1999 para dirigir la organización de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002 en Salt Lake City, enlentecida por dificultades presupuestarias y acusaciones de fraude.
Más tarde, apoyado en su experiencia como administrador hizo campaña y fue elegido en 2002 como gobernador de Massachusetts, entonces en plena crisis presupuestal.
Según la tradición mormona, a los 19 años fue enviado en misión evangelizadora al extranjero.
Luego fue a la Universidad Brigham Young, en Provo (Utah), y luego a la de Harvard, donde recibió un diploma en derecho y ciencias empresariales en 1975.
Como mormón practicante no bebe alcohol, café ni té, no fuma y entrega el 10% de sus ingresos a la iglesia fundada en 1830 por Joseph Smith.
En temas sociales tiene posturas ultraconservadoras y se opone a la legalización del aborto y al casamiento entre personas del mismo sexo.
Desde que Massachusetts se convirtió a fines de 2003, gracias a una decisión de su Corte Suprema, en el primer y único estado del país en autorizar el matrimonio entre homosexuales, hizo todo lo posible para que se diera marcha atrás con la decisión, presionando en vano para que el tema fuera objeto de un referéndum.