El presidente boliviano Evo Morales aceptó el desafío que le planteó el Senado, que aprobó convocar en los próximos 90 días a un referendo que determine si el mandatario, su vicepresidente y los nueve prefectos departamentales se quedan o se deben ir de sus cargos.
Morales, quien tenía la facultad para vetar esa ley, prefirió salir al frente y anoche, pocas horas después de la aprobación de la ley en el Senado opositor, dijo en un mensaje desde el presidencial Palacio Quemado que «qué mejor que el pueblo decida el destino del país».
El mandatario resaltó la necesidad de «definir en las urnas y no con violencia, en el marco de la constitucionalidad», la actual crisis política que vive el país y que enfrenta al gobierno central con algunas regiones.
Señaló que esta consulta permitirá a la población elegir entre «quienes hacen buen trabajo y quienes hacen mal» sin necesidad de llegar a la violencia.
En dicho referendo los mandatos de Morales y el vicepresidente ílvaro García Linera (que concluyen en enero de 2011) podrán ser revocados si se superan los votos recibidos por ambos en la elección de diciembre de 2005, que fueron 1.544.374 (53,74% del total).
La misma lógica (un voto más que el recibido individualmente en la última elección) se aplicará para la revocación de los prefectos de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Tarija, Beni, Pando, Chuquisaca, Potosí y Oruro; los primeros seis, amplios opositores del mandatario.
La aceptación de Morales representó un giro de 180 grados a la primera reacción del gobierno, expresada por el vocero presidencial, Iván Canelas, quien acusó a los senadores de «querer generar mayor incertidumbre o inestabilidad» con la aprobación del proyecto de ley de revocatoria.
Morales se encuentra en una situación incómoda, tras el referendo de la región de Santa Cruz, plaza fuerte de la oposición, que el domingo aprobó por 85% su estatuto de gobierno autónomo, un ejemplo que seguirán en las próximas semanas los departamentos de Beni, Pando y Tarija.
El referendo en Santa Cruz, el departamento más rico de Bolivia, provocó que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijera ayer en Caracas que su gobierno «no se quedará de brazos cruzados», si se hace daño a ese país y alertó que «ahí podría comenzar aquello que el Che Guevara dijo: «un Vietnam, dos Vietnames, tres Vietnames en América Latina»».
Antes de aprobarse la ley de referendos, Morales llamó a un diálogo con los prefectos opositores a partir del lunes, para desactivar la crisis política, sin que todavía haya recibido respuesta.
Fue el propio Morales quien en diciembre pasado, en medio de la turbulencia por la aprobación de un proyecto de constitución que no contaba con la aprobación de los opositores, propuso que se pusiera en juego su mandato y el de los prefectos.
La figura del referendo revocatorio presidencial no está contemplada en la actual Constitución, pero aún así la Cámara de Diputados, con mayoría oficialista, aprobó la norma que durmió cinco meses antes de que el Senado la desempolvara ayer cuando el país vive una coyuntura diferente.