Moqtada Sadr prolonga una tregua


Imagen de la oración ritual de los viernes en la ciudad de Karbala, en Irak.

LEl jefe radical chií­ta Moqtada Sadr decidió este viernes prolongar una tregua que su poderosa milicia, el ejército del Mahdi, respeta desde hace seis meses y que resulta crucial para la estabilidad de Irak.


«Prolongo la suspensión de las actividades del ejército del Mahdi hasta el dí­a 15 del mes de Chaban», lo que en el calendario cristiano corresponde al próximo 16 de agosto, anunció Moqtada Sadr en una declaración leí­da por Assad al Nasiri, el imán en la plegaria del viernes en la ciudad de Kufa.L

Kufa es donde reside Moqtada Sadr, no lejos de la ciudad santa chií­ta de Nayaf, al sur de Bagdad, que a su vez alberga la dirección religiosa de la comunidad chií­ta, mayoritaria en Irak.

La decisión de prolongar la tregua fue comunicada a los combatientes del ejército del Mahdi, estimados en 60.000, y a otros simpatizantes del movimiento sadrista, muy influyente en la comunidad chií­ta, a través de cartas leí­das en particular en las mezquitas, a la hora de la plegaria.

Poco antes, el portavoz de Sadr en Bagdad, Hazem al Aaraji, anunció a la AFP que «Seyyed Moqtada Sadr decidió prolongar la interrupción de las actividades del ejército de Mahdi durante un nuevo periodo», de seis meses.

Al mismo tiempo, tropas turcas hicieron una incursión en el norte de Irak en una operación contra los rebeldes kurdos separatistas basados en esta región.

La ofensiva estuvo precedida de ataques aéreos y de artillerí­a contra los campamentos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) del lado iraquí­ de la frontera.

El ejército estadounidense en Irak confirmó la incursión turca. «Por lo que sabemos, se trata de una operación limitada en cuanto a duración contra blancos terroristas del PKK en esta región», indicó en un comunicado un portavoz castrense, el contralmirante Gregory Smith.

Un portavoz del PKK, Ahmed Danis, dio cuenta de enfrentamientos en la frontera turco-iraquí­ entre soldados turcos y combatientes del PKK.

El anuncio de la nueva tregua de la milicia sadrista pone fin a varias semanas de especulaciones sobre la decisión del joven jefe chií­ta, al tiempo que entre sus simpatizantes se iban sumando las voces que pedí­an reanudar la lucha armada.

La tregua decidida el 29 de agosto de 2007 se habí­a traducido en la suspensión de las operaciones armadas contra las fuerzas estadounidenses y contra otros grupos iraquí­es, tanto sunitas como chií­tas.

La decisión llegó después de enfrentamientos violentos entre la milicia y los grupos chií­tas rivales en Kerbala, la otra ciudad santa chií­ta al sur de la capital iraquí­.

La máxima autoridad chií­ta en Irak, el ayatolá Alí­ Sistani, y otros altos responsables religiosos ejercieron entonces todo su peso para llevar a Moqtada Sadr a imponer disciplina y obediencia entre los rangos de sus milicias.

El ejército estadounidense, que se habí­a mostrado al principio escéptico sobre el respeto de la tregua de las milicias chií­tas, aplaudió al jefe radical y reconoció que su decisión ha contribuido a estabilizar al paí­s, que hace un año se encontraba al borde de la guerra civil.

Signo de respeto que le profesan ahora los responsables estadounidenses, el ejército utiliza desde hace poco el término «seyyed», reservado a los descendientes del profeta Mahoma, para referirse a Moqtada Sadr.

«Seguimos alentados por Moqtada Sadr. Las medidas (que ha tomado) han resultado muy positivas para reducir la violencia y deberí­amos conservar esta lí­nea», afirmó el miércoles en Bagdad el contraalmirante Gregory Smith.

Esta tregua ha permitido además al movimiento purgar la milicia de elementos incontrolables, acusados de llevar a cabo asesinatos de sunitas, así­ como preparar las próximas elecciones provinciales, en particular en el sur del paí­s, rico en petróleo.

Pero el ejército del Mahdi estima no haber recibido ninguna contrapartida ni del gobierno iraquí­, ni de las fuerzas estadounidenses. Muy al contrario, les acusa de haber detenido a más de mil miembros de la organización.

Satisfacción


La Casa Blanca saludó hoy, como un «desarrollo positivo», la decisión del jefe radical chií­ta iraquí­ Moqtada Sadr de prolongar por otros seis meses la tregua ordenada a su poderosa milicia.

«Saludamos cualquier movimiento que renuncie a la violencia y que refuerce la participación pací­fica», dijo el portavoz presidencial Scott Stanzel.

El jefe radical chií­ta Moqtada Sadr decidió este viernes prolongar una tregua que su poderosa milicia, el ejército del Mahdi, respeta desde hace seis meses y que resulta crucial para la estabilidad de Irak.

«El anuncio de extensión de hoy sirve para aislar más a los grupos que están comprometidos en la violencia y la extensión ayuda a reforzar nuestra inteligencia para erradicar a esos grupos, es un acontecimiento positivo», agregó el portavoz.