El movimiento del jefe radical chiita Moqtada Sadr anunció hoy que había llegado a un acuerdo con el gobierno iraquí para poner fin a los sangrientos combates en su feudo de Bagdad, Sadr City, que dejaron centenares de muertos desde finales de marzo.
Este compromiso, que entrará en vigor mañana, fue dado a conocer después de que los enfrentamientos entre milicianos chiitas y soldados estadounidenses dejaran al menos 13 muertos desde anoche en ese barrio.
El portavoz del movimiento sadrista en Nayaf (centro-sur), Salá Al Obeidi, indicó que el pacto fue alcanzado entre emisarios del gobierno de Nuri Al Maliki y delegados de Moqtada Sadr.
«El acuerdo entrará en vigor mañana. Detendremos los combates, retiraremos las armas de las calles y las vías que llevan a Sadr City serán reabiertas», aseguró el portavoz.
Ayer, el movimiento del jefe radical había acusado a la dirección religiosa chiita de pasividad frente a la «masacre» perpetrada en este barrio del noroeste de Bagdad, donde viven más de dos millones de personas.
Obeidi puntualizó que el compromiso no prevé ni la disolución de la milicia de Moqtada Sadr, el ejército del Mahdi, ni su desarme.
«El acuerdo contempla el derecho de las fuerzas armadas y de seguridad de llevar a cabo operaciones contra personas buscadas, respetando los derechos humanos», explicó.
El gobierno no hizo hasta el momento ningún comentario al respecto.
Según fuentes de los servicios de seguridad y de sanidad iraquíes, al menos 13 personas fallecieron y otras 77 resultaron heridas en enfrentamientos desde anoche.
«Todos los muertos son hombres», declaró un médico del hospital del imán Alí, uno de los tres centros sanitarios del barrio, «pero hay mujeres y niños entre los heridos», agregó.
El ejército de Estados Unidos se enfrenta desde finales de marzo con combatientes del ejército del Mahdi en su bastión de Sadr City.
Washington asegura que su objetivo es eliminar de este sector a quienes lanzan los morteros y cohetes que impactan frecuentemente en la Zona Verde de Bagdad, el enclave fortificado donde se encuentran las instituciones iraquíes y la embajada estadounidense.
Pero el movimiento sadrista sostiene que Maliki y los estadounidenses pretenden en realidad deshacerse de éste de cara a las elecciones cruciales de octubre.
La violencia en Sadr City ha dejado centenares de muertos y obligado a miles de habitantes a abandonar sus hogares.
El barrio ha quedado aislado del resto de la capital iraquí por el levantamiento de controles del ejército iraquí que sólo autoriza el paso a un número limitado de vehículos.