Monseñor Julio Cabrera Ovalle cumplió 25 años como Obispo


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La iglesia católica de Quiché organizó una fiesta en honor a Monseñor Julio Cabrera Ovalle por arribar a sus 25 años como obispo, de los cuales 15 los vivió en el departamento de Quiché, entre 1986 y 2001.

Por Héctor Tecúm QUICHí‰ / Agencia CERIGUA

Luego de esa etapa se trasladó a Jalapa y diez años después retornó a esa diócesis, en dónde ahora se reconoce  su trabajo y liderazgo en la localidad.

La misa de acción de gracias fue presidida por el propio festejado, Cabrera Ovalle, quien agradeció las múltiples muestras de cariño y admiración de la feligresí­a quichelense, quienes llegaron provenientes de muchos municipios para mostrarle su cariño y respeto por el acompañamiento que les brindó en una época muy difí­cil de la historia del paí­s.

En su homilí­a el religioso dijo que durante los 15 años como obispo de Quiché, el pueblo siempre le abrió su corazón cuando visitaba aldeas y caserí­os de todas las parroquias, especialmente en aquellos lugares donde la gente más sufrí­a; el religioso agradeció a Radio Quiché, porque fue el medio que llevó su voz a todos los rincones de la diócesis, con el fin de hacer llegar su mensaje de esperanza, que tanto se necesitaba en ese entonces.

Esta es una ocasión privilegiada para dar las gracias a quienes me abrieron las puertas de su casa para llevarles mi débil palabra de buena noticia y que a pesar de todo se mantuviera la fe, la esperanza y el amor ante aquellas circunstancias extremas, destacó Cabrera Ovalle.

El Obispo consideró que durante su estancia en Quiché fue testigo de la gran vocación de servicio de muchas personas que incluso dieron su vida por ser fieles al evangelio de Jesús, entre los que mencionó al agrónomo Julio Quevedo, asesinado en una de las calles de Santa Cruz; a la religiosa Bárbara Ford, asesinada en la ciudad capital y a decenas de catequistas que prefirieron dar la vida antes de dejar de servir a su pueblo; aunque los años han pasado, el amor, la fe y la oración nos siguen uniendo, aún después de diez años de mi partida de esta diócesis, dijo emocionado.

Al consultarle sobre las diferencias entre una y otra diócesis, dijo que son dos historias totalmente distintas; allá en el oriente no saben nada de lo que ha pasado en esta sufrida región, pero ahora muchos conocen parte de la historia del paí­s y se sorprenden por los niveles de violencia que se vivieron en esta región.

Cabrera Ovalle recibió muchos regalos y muestras de cariño de niños, hombres, mujeres, ancianos y ancianas.