Ganadora de nueve torneos de Gran Slam, la estadounidense de origen serbio Mónica Seles anunció ayer su retiro de las canchas de tenis.
«El tenis ha sido siempre una gran parte de mi vida. He estado por un tiempo considerando mi regreso al juego profesional, pero ahora he decidido no seguir adelante», dijo la ex número uno mundial.
Seles se encaramó en el máximo escaño del ranking mundial WTA en marzo de 1991 y lideró la clasificación por 178 semanas por más de dos años.
Nacida en la ex república de Yugoslavia y naturalizada ciudadana estadounidense en 1994, la tenista poseedora de un poderoso revés de mano zurda acumuló 595 victorias frente a 122 derrotas en singles, y récord de 89-45 en dobles.
En 1993 quedó marcada por la tragedia cuando un fanático desequilibrado le acuchilló por la espalda mientras jugaba un partido en Hamburgo (Alemania). La herida, y su impacto psicológico, le tuvo sin jugar por casi dos años.
Cuando retornó a las canchas, dos años después, lo hizo con una gran victoria en el torneo de Canadá, para ganar un mes después el Abierto de Estados Unidos.
En enero de 1996 se impuso en el Abierto de Australia y después ligó una serie de triunfos hasta su último pergamino, obtenido en el 2002 en el torneo de Madrid (España).
En el verano de 2003 sufrió una lesión en un pie que le sacó del circuito de la WTA, al cual no regresó más.
En diciembre pasado dijo que el exitoso retorno de su compatriota Lindsay Davenport después de un receso por maternidad le inspiró a considerar también su regreso, pero después desistió.
«Seguiré jugando partidos de exhibición, participando en eventos de caridad y promoviendo mi deporte», apuntó Seles en su comunicado aparecido en la página de internet de la WTA Tour.
«Buscaré otras oportunidades con la misma pasión y energía que inspiraron mi dedicación al tenis y dedicaré más tiempo a dos de mis pasiones: los niños y los animales», concluyó.