Moderna versión del capítulo bíblico del amor


Eduardo_Villatoro

 Presumo que son pocos los cristianos de diversas confesiones y denominaciones que no hayan leído o escuchado alguna vez la porción del Capítulo 13 de la Primera Epístola del apóstol Pablo a los Corintios y que versa sobre el amor.    

Ahora he recibido una versión moderna que comparto con mis pocos lectores y que resumo así:

Eduardo Villatoro


Aunque hable cinco idiomas y tenga tantos conocimientos que pueda abordar innumerables temas, si no tengo suficiente amor para no contar chismes ni menospreciar a otros, soy sólo una persona destructiva. Aunque lea mucho la Biblia y ore o rece diariamente y tenga mucha fe y otros dones espirituales, si no tengo suficiente amor para sacrificar algunos deseos personales por el bien de otros, mi espiritualidad no sirve de nada.

   Aunque trabaje mucho y tenga dinero para dar de comer a mi familia, contribuya con obras de beneficencia y ofrezca ayuda voluntaria a labores comunitarias, si no manifiesto amor y bondad a quienes me rodean, mi arduo trabajo y sacrificios personales de nada sirven. El amor tiene un largo día, fatigoso y a veces desesperante, pero no reacciona con brusquedad y mal genio. El amor participa de la alegría del que tiene todas las oportunidades. El amor no tiene que conducir el automóvil más llamativo, vivir en la casa más grande ni disponer de los aparatos más avanzados.

   El amor no es tosco ni grosero; no refunfuña ni trata de hacer sentir culpables a los demás, ni los presiona para conseguir lo que quiere. El amor está demasiado ocupado en atender las necesidades ajenas, como para pasar mucho tiempo ocupándose de las propias. El amor no se altera cuando las cosas no salen como se desea. El amor es rápido para creer lo mejor de las personas, y lento para creer lo malo que dicen de ellas.

.  El amor es flexible; lo toma todo con calma y puede hacer frente a todo lo que surja. El amor siempre está listo para dar a los demás un margen de confianza y espera lo mejor de ellos. Al amor nunca se le agota la paciencia, ni siquiera con quienes son lentos para hacer su parte o lo que le corresponda. El amor no mira constantemente el reloj mientras otros hablan. El amor nunca falla. Yo decepciono a otros y otros pueden defraudarme. Todos nos equivocamos a veces o nos confundimos. En muchos casos nuestras palabras y actos se quedan cortos y nuestras ideas luminosas no siempre se interpretan de la manera que queremos o esperamos.

   Somos humanos y con frecuencia fallamos y somos insensatos. Lo que entendemos del mundo en que vivimos es parcial; pero cuando el Espíritu del amor de Dios vive con nosotros, lo cambia todo. Aunque en realidad somos niños en cuanto a poner en práctica el verdadero amor, Dios nos ayuda a crecer y a  abandonar nuestra conducta infantil.

  Sin Dios no sabemos lo suficiente del amor y sobre lo más importante en la vida. Pero si observamos desde la perspectiva de Dios, entonces haremos uso de recursos a nuestro alcance para vivir y amar a plenitud. En la vida hay mucho de agradable y de bueno  ¡Pero nada tan bueno e importante como el amor! 

     (El bíblico Romualdo Tishudo les recuerda que las epístolas no eran las esposas de los apóstoles).