Ministerio de Salud, el monstruo del Presidente


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El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) es, junto al Ministerio de Comunicaciones y Obras Públicas y el Ministerio de Educación, uno de los Ministerios de Estado que mayor presupuesto tiene asignado, bajo la lógica de que la salud debe de ser prioridad en las atenciones del Estado y el mandato constitucional que establece que “El goce de la salud es derecho fundamental del ser humano, sin discriminación alguna”.

Juan Antonio Mazariegos G.


Para este Gobierno las aventuras en el MSPAS iniciaron con el pie derecho, el nombramiento del doctor Francisco Arredondo dio esperanzas a la población, sobre   un inicio de gestión diferente y sano, contrastante con  un Ministerio que no precisamente podía presumir de sanidad administrativa, económica o de funcionamiento. Lamentablemente suele suceder que donde mayores presupuestos hay, mayores intereses se mueven y se pelean con uñas y dientes por esos presupuestos y en consecuencia hemos sido testigos de cómo el MSPAS se ha convertido en el dragón de mil cabezas que dispara bolas de podredumbre en todas direcciones. Y es que hay que entender que esos intereses que se pelean por los millonarios contratos que este Ministerio requiere, necesitan personas adecuadas a sus intereses al frente de estas dependencias, la salida del doctor Arredondo bajo el argumento de una enfermedad, las denuncias de sobrevaloración en la contratación de medicamentos y servicios, los poderes que se mueven para consolidación o no del doctor Jorge Villavicencio como nuevo Ministro de Salud, no envían más que el  mensaje al ciudadano de a pie que ahí se libra una batalla, en la cual, cuando menos yo no estoy seguro ni siquiera de quién es el bueno, si es que lo hay y cuáles son los verdaderos intereses detrás de cada contrato y nombramiento. Lo que sí es un hecho es que detrás de este conflicto hay una enorme necesidad de atención a la salud de la población que termina siendo la única víctima de esta batalla de poderes y que no entiende cómo al final alguien se podrá interesar en aquel mal que le aqueja y que es al fin y al cabo su único interés. Sin duda el Gobierno no puede darse el lujo de seguir esperando a ver quién se queda con el botín, el cual es enorme si para entenderlo solo vemos que la asignación de contratos del Gobierno pasado, en el último mes de su gestión superó por 3 el valor total de la licitación de los 800 megavatios que fueron licitados en la reciente licitación de energía eléctrica. Es decir, el monstruo tiene mil cabezas, necesita para alimentarse millones de quetzales que persigue detrás de cada contrato o negocio relacionado a la salud, tiene la suerte de que la salud no nos acompaña y que en un país con tantas necesidades hay alimento para él en abundancia. El trabajo del Presidente entonces consiste en ponerle cazador o domador al monstruo, pues si no este también lo devorará.