A pocos meses del envío a Afganistán de varios miles de soldados, los veteranos del Ejército estadounidense creen que el conflicto no podrá ser resuelto exclusivamente por la vía militar, y argumentan que dicha estrategia ya fracasó para la guerra de Vietnam.
«Después de dejar Afganistán, me di cuenta que la presencia estadounidense allí es un gran error», declaró el jueves a la comisión de Asuntos Exteriores del Senado el cabo de Marines retirado Rick Reyes.
«Creo firmemente que la intervención militar no es la respuesta adecuada», añadió.
Apenas entrado en funciones como presidente de Estados Unidos el 20 de enero, Barack Obama anunció el envío de 21.000 efectivos a Afganistán, para sumarse a los 38.000 ya desplegados en ese país, donde los combates se han intensificado en los últimos dos años.
«Sé que la escalada militar es un grave error», enfatizó Reyes ante los congresistas de la comisión.
Otros veteranos coinciden con él: «El aspecto militar es importante porque hay que garantizar la seguridad. Pero debe ser completado» con un esfuerzo en otros sectores, consideró Westley Moore, un capitán retirado.
La nueva estrategia anunciada por Obama prevé justamente el envío de civiles para ayudar al desarrollo económico y político de Afganistán.
La guerra de Vietnam, donde las fuerzas estadounidenses se estancaron antes de batirse en retirada, fue citada ante la comisión como un ejemplo a evitar.
Tras subrayar la importancia de no establecer una analogía entre ambos conflictos, el presidente de la comisión, el demócrata y ex combatiente en Vietnam John Kerry, admitió ciertos paralelismos.
«Combatimos nuevamente una insurrección en un país rural dotado de un gobierno central débil. Nuestros enemigos se infiltran entre la población local y atraviesan fácilmente una extensa frontera para refugiarse en países vecinos», aseguró el senador.
E «ignoramos esas similitudes por cuenta y riesgo propios», deploró.
Otro ejemplo a evitar, según los veteranos, es la suspensión de la ayuda estadounidense a Afganistán tras el retiro de las tropas soviéticas de ocupación en la década de 1980.
Antes de dejar territorio afgano, Estados Unidos deberá asegurarse de que Afganistán puede garantizar su propia seguridad, consideró Genevieve Chase, sargento reservista retirada.
«Si partimos sin garantizar la seguridad, sin consolidar el gobierno y las autoridades locales (…), tendremos que regresar», estimó.
La opción militar fue criticada tanto por senadores de la mayoría oficialista como de la oposición republicana.
«Además de enviar más tropas, no tengo idea de lo que se trata» la estrategia de Obama, se lamentó el republicano Bob Corker. «La escalada (militar) podría desestabilizar aún más la situación (en el terreno) en perjuicio de la seguridad de los estadounidenses», consideró de su lado el demócrata Russ Feingold.
«Hay todavía mucho que hacer en Afganistán y Pakistán», aseguró Kerry.