Hoy Bolivia cumple 25 años de democracia ininterrumpida en la que los ciudadanos pueden ejercer el libre ejercicio de sufragar y los militares, subordinados al poder civil, han dejado atrás la interrupción de los gobiernos elegidos.
Ese proceso o primavera democrática se inició en 1982 y, desde entonces, el país altiplánico ha contado con nueve presidentes constitucionales, y sólo uno de ellos, el actual gobernante Evo Morales, logró ser investido con más del 50% de los votos (53,7%).
La historia boliviana del último cuarto de siglo se resume en una «ensalada» de situaciones políticas controversiales con seis mandatarios producto de elecciones nacionales, de los cuales únicamente Morales no necesitó de acuerdos o pactos previos para asumir la responsabilidad de jefe de Estado.
Dos vicepresidentes asumieron el mando de la nación por sucesión: Jorge Quiroga (2001-2002) por la renuncia de Hugo Banzer, aquejado de un cáncer terminal, y Carlos Mesa, ante la renuncia de Gonzalo Sánchez (17 de octubre de 2003 – 9 de junio de 2005).
Sánchez de Lozada fue electo en dos ocasiones.
Llegó a Palacio Quemado por primera vez para el periodo 1993-1997, y la segunda para el 2002-2006, pero dejó la presidencia ante los conflictos sociales desatados entre septiembre-octubre de 2003 en las ciudades occidentales de El Alto y La Paz, que se negaban a que el gas boliviano fuera exportado por territorio chileno.
El conflicto dejó más de 80 civiles muertos.
Además, por primera vez en la historia republicana, un presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Eduardo Rodríguez, asumió el mando del 9 de junio de 2005 al 22 de enero de 2006, a la renuncia de Mesa, y convocó a las elecciones generales en que fue electo Morales, el primer indígena en llegar a la primera magistratura.
En nueve años (1997- 2006) Bolivia posesionó a cinco presidentes, y en ese periodo se agravó el modelo neoliberal.
El Movimiento Al Socialismo (MAS), partido opuesto a ese sistema, ahora encara un nuevo planteamiento en un país que tiene a 60 por ciento de sus habitantes en la pobreza y 5 por ciento de los nueve millones de habitantes concentran la riqueza.
Morales logró el 18 de diciembre de 2005 la mayor votación en la historia democrática, desde que Hernán Siles Zuazo llegó al poder.
Ni en sueños de sus familiares de la población de Orinoco imaginaron ver a Evo Morales como primer mandatario boliviano.
Morales nació en Isallavi, cantón Orinoco, muy cerca del lago Poopó de Oruro, el 27 de octubre de 1959, en un hogar de campesinos pobres. Sus padres fueron Dionisio Morales Choque y María Ayma Mamani.
En su familia son tres hermanos: Esther la mayor, Evo y Hugo el menor.
Cuando el hambre arrasó con toda esperanza, Evo y su familia se mudaron al trópico cochabambino, en donde encontraron la subsistencia en el cultivo de hoja de coca.
En 1997, Morales llegó al parlamento como diputado uninominal por el departamento de Cochabamba (centro) con el 70 por ciento de los votos.
Por presión de la embajada de Estados Unidos en La Paz, en enero de 2002, cuando Jorge Quiroga estaba en la presidencia, tras la renuncia por enfermedad de Hugo Bánzer, Morales debió abandonar su curul en el Congreso por una acusación de narcoterrorismo.
Ocurrió luego de un sangriento episodio en el que murieron cuatro cocaleros, tres militares y un policía.
El 10 de octubre de 1982, Hernán Siles Zuazo asumió la presidencia boliviana con una votación de 38,7 por ciento, iniciando así un período constitucional que sigue vigente. Siles inició una gestión popular y nacionalista.
El apodado «Conejo», durante su mandato decidió el no pago de la deuda externa, lo que a la postre significó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial le bloquearan los créditos, desatándose una fuerte crisis financiera e inflacionaria.
Así, el gobierno de Siles Zuazo acortó su propio mandato, por un bloqueo parlamentario en contra.
Las fuerzas conservadoras asediaron a su gobierno y no viabilizaron ningún plan económico para frenar la hiperinflación, y allanaron el camino para que en 1985, el ex dictador Hugo Bánzer ganara las elecciones, aunque Víctor Paz Estensoro, segundo en las urnas, fue electo en el Congreso como presidente.
En julio de 1985 se realizaron elecciones generales y, al no obtener ningún candidato más de 50 por ciento de los votos, el Congreso eligió a Víctor Paz Estensoro (26,4 por ciento de los votos) , del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), con la ayuda de Acción Democrática Nacionalista (ADN) que sumaron 119 votos de parlamentarios.
La coalición llegó a controlar los dos tercios del Congreso y estuvo apoyada por un mecanismo de coordinación interparlamentaria.
Paz Estenssoro ejecutó un programa de ajuste neoliberal que suprimió subsidios, cerró empresas estatales y logró contener una inflación de cuatro dígitos, aunque con un alto costo social.
Miles de obreros fabriles fueron echados a las calles y al menos 27.000 mineros corrieron la misma suerte.
En 1989, las elecciones generales dieron el primer lugar a Gonzalo Sánchez con un 23 por ciento, seguido por Hugo Bánzer (22,6 por ciento) y Jaime Paz Zamora (19 por ciento).