Un grupo de extremistas destruyó hoy con explosivos un gasoducto en la península del Sinaí, en Egipto, que transporta combustible a los países vecinos de Israel y Jordania, dijo un funcionario egipcio de seguridad de alto rango.
El atentado fue el 14to contra la estructura desde la revuelta popular del año pasado que devino en el derrocamiento de Hosni Mubarak, quien había gobernado Egipto por mucho tiempo.
Anteriores atentados explosivos contra el gasoducto fueron atribuidos a extremistas islámicos que han intensificado sus actividades en el Sinai, al aprovechar el vacío de seguridad derivado de la débil presencia policial en la zona tras la era de Mubarak.
El jefe de seguridad del norte de Sinaí, el general Saleh al-Masri, dijo hoy que la explosión daño una sección del gasoducto en las afueras de la ciudad de el-Arish.
Agregó que no causó mayores daños ni fuego ya que el flujo de gas estaba interrumpido debido a un atentado que tuvo lugar en marzo.
Al-Masri dijo que el Ministerio del Interior enviará una brigada blindada de la policía para guarecer la zona y mantener la seguridad debido a que es insuficiente el número actual de agentes para controlar la vasta región desértica.
Sin embargo, señaló que unidades adicionales del ejército serían necesarias pero sólo podrían ser enviadas mediante una modificación al tratado de paz que concertaron en 1979 Egipto e Israel.
El convenio de 1979 rige el número de fuerzas egipcias que pueden ser desplegadas en la zona desmilitarizada del Sinaí.
El pacto prohíbe destacar fuerzas militares en la parte del Sinaí fronterizo con Israel, debido a lo cual la seguridad en la zona recae en policías y guardias fronterizos que no están bien armados.
Sin embargo, en agosto, Egipto —con aprobación israelí— desplegó 2.000 soldados más así como policías en la zona debido a un incremento en la violencia.
No resucitaré antiguo régimen
El ex vicepresidente del depuesto mandatario Hosni Mubarak, que fue a la vez director del servicio de espionaje egipcio durante casi 20 años, dijo según comentarios publicados hoy que no intentará «recrear» el régimen de su mentor en caso de ser elegido presidente de Egipto.
Omar Suleiman, que se ha postulado a las elecciones presidenciales programadas para el 23 y 24 de mayo, dijo al diario estatal Al-Akhbar que restaurar la seguridad será su máxima prioridad como presidente. Tras ello, su objetivo más inmediato será reactivar la maltrecha economía nacional, la justicia social y consolidar la libertad y la democracia.
Intentó además distanciarse del antiguo régimen y dijo que el levantamiento que obligó a Mubarak a dimitir hace casi 14 meses ha creado una «nueva realidad» que no puede ser alterada.
«El reloj no puede dar marcha atrás y la revolución estableció una nueva realidad que no pueda ser pasada por alto», dijo Suleiman. «Y nadie, sin importar quien sea, podrá recrear un régimen que cayó, fracasó y fue rechazado mediante una revuelta».
La candidatura de Suleiman creará seguramente un enfrentamiento electoral entre una figura clave del régimen de Mubarak y la Hermandad Musulmana —el grupo político más importante de Egipto— que presentó a su ex vicepresidente como candidato a la presidencia.
El enfrentamiento resucitó la enemistad entre el régimen de Mubarak y la Hermandad Musulmana, proscrita durante casi seis décadas hasta el derrocamiento del mandatario.
Suleiman fue jefe de la dirección de inteligencia bajo Mubarak durante casi 20 años, cargo que le permitió ser un integrante clave del régimen que pasó a la historia definido por la corrupción, el abuso policial y violaciones generalizadas de los derechos humanos.