Miedo: Los diarios Goliats


Goliat dijo al ejército de Israel: «Escojan entre ustedes un hombre que venga contra mí­. Si él pudiera pelear conmigo y me venciera, nosotros seremos siervos de ustedes; y si yo pudiera más que él y lo venciera, ustedes serán nuestros siervos y nos servirán. Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; denme un hombre que pelee conmigo». Oyendo Saúl -rey de Israel- y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo. No debe olvidar el amable lector que Goliat era un guerrero formado así­ desde niño, medí­a casi tres metros de altura y tení­a encima todos los arreos de un guerrero de la época: Casco de bronce; cota de malla, grebas de bronce que cubrí­an sus piernas desde la rodilla hasta la garganta del pie y jabalina de bronce entre sus hombros. El asta de su lanza era como un rodillo de telar e iba su escudero delante de él.

Roberto Arias

David dijo al rey Saúl: «No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo». Y dijo Saúl a David: «No podrás tú ir contra aquel filisteo para pelear con él; porque tú eres muchacho y él un hombre de guerra desde su juventud». David respondió a Saúl: «Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre y cuando vení­a un león o un oso y tomaba algún cordero de la manada, salí­a yo tras él y lo herí­a y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí­, yo le echaba mano de la quijada y lo herí­a y lo mataba». Añadió David: «Jehová me ha librado de las garras del león y de las garras de oso, él también me librará de las manos de este filisteo».

Dice la Escritura que cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era un muchacho, rubio y de hermoso parecer. Le dijo el filisteo a David: «Â¿Soy yo perro para que vengas a mí­ con palos?» El fino lector no debe olvidar que David llevaba su cayado, una honda y cinco piedras en el zurrón.

Lee lo escrito que: «Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí­ una piedra y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente y cayó con su rostro en tierra.»

¿Cuántos gigantescos e invencibles Goliats cree el paciente lector que debe enfrentar cada quien en la vida cotidiana? ¿Cuántos problemas enfrentan los guatemaltecos como sociedad y se mantienen paralizados por el miedo, sin saber qué hacer ni cómo reaccionar? ¿Por qué razón el miedo ha paralizado a una población entera sin saber cómo puede defenderse de los leones, de los osos y de los diarios Goliats que se presentan?

Biológicamente, el miedo es un bosquejo de adaptación, y establece un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al sujeto responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.

Sin embargo, a la sociedad guatemalteca el mecanismo de supervivencia y defensa parece habérsele atrofiado, ya que no ha podido responder ante las evidentes situaciones adversas que rebalsan su entorno social de una manera sistemática. Más aún, muchos se adhieren a quienes moldean, sostienen y diariamente agigantan la adversa situación que se mantiene en Guatemala.

Aquí­ no aparecerá David alguno que mate al dinosaurio Goliat. Tiene que ser la sociedad unida como un solo cuerpo quien podrí­a iniciar un proceso para derribar a quien le mantiene congelada de miedo.

«Las mejores oportunidades vienen disfrazadas de problemas «sin solución»», cita un texto. ¿Lo cree usted así­, lector amigo?