Micheletti y las vueltas que da la vida


Esta mañana me enviaron un artí­culo publicado en El Faro, que se presenta como el primer periódico digital de Latinoamérica, en el que señalan la gran paradoja del señor Micheletti, investido como presidente de Honduras para defender la constitucionalidad y el principio de no reelección que estaba siendo amenazado por Manuel Zelaya. Y es que don Roberto Micheletti ha ofrecido declaraciones tajantes en las que condenó la forma de proceder de Zelaya en cuanto a la encuesta para ver si se podí­a colocar una cuarta urna en las elecciones que ha de realizar Honduras a fin de año y que, según él, era una forma de violentar el sagrado principio constitucional de no reelección y alternabilidad en el ejercicio del poder.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Pues resulta que el enviado especial de El Faro a Honduras, Carlos Dada, encontró una vieja iniciativa de 1985 en la que doce diputados liberales trataron de impulsar una reforma constitucional para extender el mandato y permitir la reelección de Roberto Suazo Córdoba, entonces presidente de ese paí­s. Y uno de los firmantes de la iniciativa punible era, nada más y nada menos, que el señor Roberto Micheletti, ahora encumbrado en la presidencia hondureña cabalmente como instrumento para evitar todo intento de reforma constitucional sobre ese tema que, hace casi veinticinco años, le importaba un pepino al ya entonces diputado al Congreso por el Partido Liberal.

Y uno se pregunta con qué boca puede un polí­tico que intentó reformar la Constitución de su paí­s para facilitar la reelección, convertirse en paladí­n y defensor del carácter pétreo de la norma que impide la reelección y obligar a la alternabilidad en el ejercicio del poder. Si alguna duda quedaba del carácter espurio de esa presidencia, queda demostrado con la publicación de El Faro digital, porque obviamente Micheletti no aceptó la designación por verticalidad en el respeto y apego a la ley, sino simple y llanamente por sus ambiciones personales.

El Faro digital presenta abundantes y precisos detalles de cómo fue que en aquella ocasión los doce diputados trataron de beneficiar al presidente en ejercicio mediante una maniobra que pretendí­a la convocatoria súbita a una Asamblea Nacional Constituyente y cómo fue que esa acción legislativa dio lugar a tan serios enfrentamientos entre las bancadas que hasta sacaron a relucir sus armas los diputados en un enfrentamiento que pudo ser trágico. Al final no lograron que la iniciativa fuera conocida por el pleno, pero consta en los archivos del Congreso que la misma fue presentada por doce miembros de la Asamblea y que entre ellos estaba el hoy furibundo defensor del principio de no reelección y de alternabilidad en el ejercicio del poder, señor Roberto Micheletti.

Siquiera por pudor y respeto a la memoria histórica, este personaje debió abstenerse de aceptar el regalo de los golpistas que junto a él procedieron a derrocar al Presidente por el mismí­simo pecado que hace muchos años cometió Micheletti, diputado que nunca ocultó su resentimiento por la derrota que sufrió en el proceso interno de primarias del Partido Liberal.