«Desde que asumí la Presidencia (…) hemos sido objeto de un hostigamiento externo, acompañado de brotes de violencia interna», dijo el gobernante en cadena de radio y televisión.
Micheletti precisó que se realizan investigaciones para determinar la procedencia de un «flujo masivo de dólares desde el extranjero para movilizar a pequeños grupos de oposición y acciones violentas contra el pueblo hondureño».
La policía reprimió ayer en Tegucigalpa una manifestación de seguidores de Zelaya y detuvo a varias personas tras incidentes que provocaron daños en comercios de la zona céntrica.
El comisionado policial Leandro Osorio dijo a la prensa que hubo 27 personas detenidas, entre ellas varios extranjeros, a quienes le «encontramos documentación que acredita el dinero que se les paga para hacer actos vandálicos». Osorio no reveló la ciudadanía de los extranjeros detenidos.
«Tenemos que detener con firmeza la realización de actos delictivos de cualquier procedencia para evitar los daños a la propiedad de pequeños y medianos negocios, que dejan sin trabajo a muchos hondureños», advirtió Micheletti.
El gobernante de facto pidió a los hondureños permanecer en «guardia permanente y denunciar movilizaciones sospechosas, de extranjeros infiltrados, de agentes de gobiernos extranjeros».
Los seguidores del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya salieron de nuevo ayer a las calles a reclamar su regreso y se enfrentaron con la policía, que utilizó bombas lacrimógenas y garrotazos para reprimirlos.
Cuando los seguidores de Zelaya marchaban desde el Parque Central hacia el edificio del Congreso, en el centro de Tegucigalpa, la policía les lanzó bombas lacrimógenas y los manifestantes contraatacaron con piedras y rompieron ventanales de varios negocios.
El diputado demócrata cristiano Ramón Velásquez Nazar, que apoya el golpe de Estado que depuso a Zelaya el 28 de junio, fue agredido por un grupo de manifestantes, pero la Policía logró rescatarlo.
Durante el enfrentamiento, fueron detenidos unos 50 seguidores de Zelaya.
Unos 10 mil seguidores del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe partieron desde la Universidad Pedagógica Nacional, donde durmieron muchos de ellos procedentes de provincias, hacia el centro de Tegucigalpa, en una marcha que inicialmente fue pacífica.
Decenas de policías y militares custodiaron los negocios del bulevar Centroamérica, donde el martes unos manifestantes quemaron un vehículo y una local de comida rápida de la cadena «Popeyes», propiedad de empresarios hondureños.
«Estudiar aprender para «chepo» (policía) no ser», gritaban los manifestantes a los uniformados, que portaban escudos de plástico.
«La quema del bus y de «Popeyes» fue obra de infiltrados por la Policía, es difícil cuidar eso en una movilización de 30 mil personas», dijo el dirigente obrero Israel Salinas, uno de los líderes del Frente.
«Eso es de infiltrados. Nosotros andamos en forma pacífica desde el primer día, hace 46 días», agregó otro dirigente del Frente, Rasel Tomé.
«No vamos a provocar, no vamos confrontar a los policías. Esta es una manifestación pacífica si confrontamos sería como golpear a un burro amarrado», dijo a la multitud con un altoparlante el dirigente obrero Juan Barahona, uno de los líderes más reconocidos del Frente.
«Â¿Quienes somos?, Resistencia Popular», «Â¿Tienen miedo?, no, entonces adelante, adelante que la lucha es constante», «Fuera (Roberto) Micheletti, fuera Goriletti», gritaban los manifestantes. «Nos tienen miedo porque no tenemos miedo», cantaban.
Algunos de los manifestantes vestían la camisa blanco y azul de la selección de fútbol de Honduras, que debe enfrentar este miércoles en la noche a Costa Rica por las eliminatorias de la Concacaf hacia el Mundial de Sudáfrica-2010.
Según medios locales, los zelayistas preparaban protestas afuera del Estadio Olímpico Metropolitano de San Pedro Sula, 240 km al norte de la capital, donde se disputará el encuentro.
Pero Barahona y Salinas dijeron no tener conocimiento de tales preparativos, pues serían decisión de los miembros de la Resistencia en San Pedro Sula.
Unos 1.200 policías y militares serán desplegados en los anillos de seguridad en el exterior y en el interior del Estadio.
El martes, cuando finalizaba la movilización de los zelayistas en Tegucigalpa, una de las más nutridas desde el golpe, al sumarse marchas procedentes de diversos puntos del país, se registraron ataques a vehículos y negocios y los policías reprimieron a los manifestantes con gases lacrimógenos.