Mi más sentido pésame al pueblo de Guatemala por haber elegido a ílvaro Colom, y Sandra Torres y familia, como presidentes de la nación, porque la violencia que se combatiría con inteligencia, nunca apareció, porque la corrupción que sería eliminada se acrecentó con la participación destacada de la familia real, porque se ha manipulado a sectores sociales con palabras risueñas que despiden mentira y engaño, por haber aumentado la incertidumbre y desconfianza, por haber separado aún más a la sociedad guatemalteca, por transmitir la impunidad a todos sus súbditos, por permitir que campee el estigma indigno de la falsa labor social para que muchos se conviertan en millonarios, por tener como aliados a gente y grupos que generan animadversión e inclinan a la sociedad al odio hacia los demás.
Mi más sentido pésame a la educación de nuestra patria que se ha visto maniatada, amordazada e insultada por pequeños grupos de jovieles acevedos que no merecen el calificativo de maestros, que denigran a una profesión que enalteció José Martí y tantos miles mas que aún, en los lugares más recónditos, llevan con dignidad y enaltecen al verdadero maestro que efectivamente es CREADOR y no destructor.
Mi más sentido pésame a los verdaderos educadores que no se dejan manipular por gente como Joviel Acevedo, fiel servidor de quienes tienen las monedas al alcance de su mano, a los que enseñan por un sueldo miserable en un lugar apartado y que piden con justeza una mejor vida pero sin hacer el juego sucio que grupitos de mercaderes impulsan y con el convencimiento pleno de que ellos, sí están contribuyendo a forjar una nueva juventud que dará lo mejor de sí a su patria.
Mi más sentido pésame a los cientos de miles de niños y jóvenes que llegan a una clase en ruinas y no encuentran al maestro que debería guiarlos y educarlos para ser mejores, y, que, por el contrario, les sirven de ejemplo de lo que no se debe hacer, menos aún por 30 monedas que se reparten algunos en la mesa de una dirigencia corrupta, Â Â Â mi pésame por los que deben formarse como hombres de bien y son lanzados al abismo de los antivalores sociales que nos rodean y que ven, con tristeza, que en el horizonte no hay una luz que pueda alumbrar con esperanza su camino.
Mi más sentido pésame a los sindicalistas que fueron asesinados y los que enaltecieron sus sindicatos y federaciones con una verdadera dirigencia honesta y digna, porque ahora han sido traicionados y cuando ellos, los ausentes, convocaban a una marcha acudían miles y miles, no con gastos pagados, sino con la convicción de que estaban haciendo lo mejor para su gremio, en tanto ahora, 70 desconocidos encabezados por uno muy conocido que gracias a un juez está en libertad después de robarse un millón de quetzales ¡A sus propios compañeros!, ese, al que vemos gritando y dando declaraciones, redimido por un tribunal y por la prensa, cual si se tratara de un nuevo héroe legendario, en tanto ya pueden estar en el olvido los 23 dirigentes secuestrados, torturados y asesinados por Donaldo y Lucas. Nery Barrios y otros como él los volvieron a matar.
Mi sentido pésame a los miles de estudiantes universitarios que fueron reprimidos, que sirvieron a su país para proponer y luchar hasta la entrega de su vida, por realizar cambios, ahora, aquella asociación que acogió hace varias décadas a estudiantes que fueron orgullo de Guatemala, pues ahora solo quedan los despojos y la ambición por recibir, también, parte del dinero que se reparte.
Mi sentido pésame a los políticos dignos ya asesinados, como Alberto Fuentes Mohr, Danilo Barillas, Manuel Colom Argueta, Vinicio Aguilar y tantos otros que ahora más que nunca, se dan cuenta que su sacrificio por tener política y políticos decentes fue en vano.
Mi sentido pésame a la justicia porque ha sido vilipendiada, agredida, burlada, desmembrada, corrompida y que jueces incólumes como Arturo Herbruger que prefirió renunciar a la presidencia del OJ antes que emitir un fallo que consideraba injusto, ya no existen más que en los libros de historia y en las aulas y recintos universitarios de épocas pasadas en donde sus sombras caminan por sus vetustos corredores reclamando, también ellos, JUSTICIA.
Mi sentido pésame a los diputados que como José García Bauer, Manuel Galich, Eduardo Cáceres Lenhoff, David Vela, hicieron retumbar ese mismo hemiciclo con su sabiduría y honestidad, que son las voces que se perdieron para siempre y que solo las tratan de ocupar los gestos iracundos y los ojos codiciosos de muchos que enlodan ese recinto que un día fue sagrado.
Mi sentido pésame a Guatemala en la hora de su muerte…