México golpea al cártel de los hermanos Beltrán Leyva


Foto de Carlos Beltrán Leyva, publicada por la Secretarí­a de Seguridad Pública Federal, que lo reconoce como hermano del jefe de uno de los cárteles del narcotráfico de México. AFP PHOTO / SSPF

México intensificó las acciones contra el cártel de los hermanos Beltrán Leyva, tras la muerte en diciembre de su lí­der, Arturo Beltrán, en un operativo militar y la reciente captura de otro hermano, un linaje que apenas representa una pieza en la poderosa estructura del narcotráfico mexicano.


La captura de Carlos Beltrán Leyva, de 40 años, la semana pasada «es un golpe para esta organización, pero sobre todo fueron golpes importantes la captura de Alfredo Beltrán «El Mochomo» y la muerte de Arturo «El jefe de jefes»», dijo Samuel González, analista y ex titular de la unidad contra la delincuencia organizada de la fiscalí­a mexicana.

De los cinco hermanos Beltrán Leyva, tres han caí­do. Carlos y Alfredo fueron aprehendidos y Arturo fue abatido por militares el 16 de diciembre. Mario Alberto y Héctor siguen en libertad y las autoridades mexicanas ofrecen por su captura una recompensa de 2.300.000 dólares.

Carlos Beltrán fue detenido el 30 de diciembre en Culiacán, capital del estado de Sinaloa (noroeste), tierra natal de esta familia y cuna de los narcotraficantes más importantes de México.

Este capo se encuentra actualmente bajo detención provisional acusado de delitos relacionados con el crimen organizado, contra la salud y lavado de dinero entre otros.

El liderazgo vacante tras la muerte de Arturo quedarí­a en manos de su hermano Héctor, según publicó este lunes el diario El Universal citando un informe de la Policí­a Federal que no fue confirmado a la AFP por esta institución, aunque otras versiones apuntan a que Edgar Valdez alias «La Barbie», jefe de sicarios de la organización, podrí­a disputar el puesto.

Sin embargo, el debilitamiento del cártel de los Beltrán Leyva no afecta demasiado al poder del narcotráfico en México, porque este grupo sólo es uno de los ocho que conformaron el cártel de Sinaloa y controla el 15% del mercado de las drogas en el paí­s, aseguró González.

A raí­z de la detención de Alfredo, en enero de 2008, los Beltrán Leyva se separaron del cártel de Sinaloa, encabezado por el prófugo Joaquí­n «Chapo» Guzmán, considerado el capo más poderoso de México.

«Lo que deben darse son golpes simétricos también al cártel del «Chapo» Guzmán porque si sólo se golpea a los Beltrán puede disminuir la violencia pero en favor del fortalecimiento de éste», dijo por su parte al periódico Reforma Raúl Bení­tez Manaut, experto en seguridad nacional e investigador de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México).

«Esto representarí­a que se monopolizarí­a el negocio del tráfico de cocaí­na, metanfetamina y heroí­na en la gente del Cártel de Sinaloa. Podrí­a bajar la violencia, que es uno de los objetivos del Gobierno, pero en favor del monopolio», añadió Bení­tez.

La fiscalí­a Federal hizo público en octubre de 2008 que funcionarios de alto nivel recibí­an pagos de los hermanos Beltrán Leyva que iban desde los 150.000 hasta los 450.000 dólares mensuales e inició una investigación denominada Operación Limpieza, que concluyó con el encarcelamiento de unos siete funcionarios.

Pero esta operación no «rompió las cadenas de infiltración que hay dentro de las corporaciones mexicanas, ya que sólo el cártel de Sinaloa tiene unos 400 infiltrados en estas instituciones», añadió González, quien destacó que el operativo contra Arturo Beltrán fue ejecutado por elementos de la Marina de Guerra, la corporación armada menos infiltrada por el crimen organizado.

El gobierno mexicano desplegó a unos 50.000 militares desde 2006 a lo largo de paí­s para combatir a los cárteles de la droga que en sus pugnas dejaron unos 15.000 muertos en tres años.