México en las vísperas electorales


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En México se está viviendo en este momento la recta final de la carrera electoral por la Presidencia de la República. Se elegirán también diputados y senadores. La opción de los electores será entre cuatro alternativas electorales: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) aliado con el Partido Verde Ecologista (PVE), el Partido de Acción Nacional (PAN), una coalición de partidos de izquierda constituida por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y el Movimiento Ciudadano (MC) al cual se articula el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).

Carlos Figueroa Ibarra


Finalmente la cuarta opción es el Partido Nueva Alianza, conocido coloquialmente como “el Panal”.  Sin embargo, desde un punto de vista programático, en realidad los electores tendrían que optar por dos proyectos  esencialmente distintos. El proyecto enarbolado por PRI, PVE, PAN y el Panal, es de carácter  abiertamente neoliberal mientras que el encabezado por la coalición de izquierda se plantea como un proyecto crítico del neoliberalismo.

Estas elecciones de 2012  son la continuación de la confrontación observada en las de 2006. En ese año,  el candidato de la derecha clerical-neoliberal, Felipe Calderón supuestamente habría ganado las elecciones con una diferencia de apenas 0.5% de los votos. El proceso electoral fue de ínfima calidad. El gobierno federal gastó en tres meses aproximadamente 1,300 millones de pesos (más de 100 millones de dólares)  en una campaña publicitaria encaminada a destruir la imagen de López Obrador.  También las cámaras empresariales hicieron inversiones millonarias que se difundieron a través del duopolio televisivo.  Fue exitosa la campaña concertada entre el gobierno federal encabezada por Vicente Fox,  la cúspide empresarial y los grandes medios de comunicación principalmente electrónicos. A esta entente se sumó la alta jerarquía católica. La divisa fue “López Obrador es un peligro para México”. La campaña mediática fue exitosa pues abatió la diferencia de 10 puntos  que llevaba López Obrador. No obstante ello, la consolidación del triunfo de Calderón se dio porque se observó un fraude electoral que pudo otorgarle el 0.5% con el que ganó. Desde entonces, el gobierno de México vivió una constante crisis de legitimidad que fue uno de los factores para que Calderón se lanzara a la guerra contra el narcotráfico. Se pensaba que dicha guerra le daría una popularidad que estaba descalabrada con el conflicto poselectoral.

Seis años después, la guerra contra el narcotráfico ha mostrado su fracaso. Más de 60 mil muertos y otros miles de desaparecidos ha costado este esfuerzo, sin que se haya logrado detener a los cárteles del narcotráfico. El partido oficial, el PAN, se ha despeñado a un tercer lugar en las encuestas mientras que el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto,  observa un descenso importante en sus preferencias electorales. Por su parte, el candidato de la coalición de izquierda ha estado subiendo entre abril y mayo y la gran pregunta es si le dará tiempo de alcanzar al puntero, en este caso el candidato del PRI.  Las encuestadoras afectas al establishment le han dado a Peña Nieto una intención de voto de entre 40 y 50% mientras  colocaría a Josefina Vázquez Mota candidata del PAN  en un segundo lugar con más del 26% y han ubicado a López Obrador con un 18-20%. Sin embargo, entre abril y mayo las cosas han ido cambiando. Una encuestadora seria, María de las Heras, ha ubicado a Peña Nieto con 39%, a López Obrador con 31% y a Vázquez Mota con 26%. La semana pasada, el periódico Reforma divulgó otra encuesta en la que ubicaba a Peña Nieto con 38%, López Obrador con 34% y a Vázquez Mota  más o menos con un 25%.

Un elemento insoslayable que está provocando un clima electoral enteramente distinto, es el movimiento juvenil universitario #YoSoy132. Nacido en el seno de la Universidad Iberoamericana, este movimiento integrado por jóvenes de clase media acomodada y alta, ha conmocionado a México. El viernes 11 de mayo, este grupo de jóvenes encabezó  una manifestación de repudio al candidato del PRI y le achacó actos represivos como el de Atenco en 2006. También le reprochó ser el candidato del duopolio televisivo además de demandar  equidad a los medios de comunicación electrónicos con respecto a la cobertura informativa. El movimiento se ha extendido a otras  universidades y a todo el país. Se han observado marchas juveniles en las principales ciudades de México y se ha generado un efecto ascendente de repudio al regreso del PRI al gobierno y la dictadura mediática. El efecto es tan importante que en la entrega de premios Ariel del cine mexicano hace unos días, no pocos directores, actores y actrices que subieron al podio a anunciar o recibir premios se declararon “#YoSoy132”.

La gran pregunta es entonces: ¿Alcanzará López Obrador a Peña Nieto en esta recta final de la campaña presidencial?