Merkel recuerda su vida en la RDA


Un cartel electoral de la canciller alemana Angela Merkel, está siendo pegado por un trabajador. Merkel espera poder salir reelecta para las votaciones de finales de este mes. FOTO LA HORA: AFP NIGEL TREBLIN

Veinte años después de la caí­da del Muro de Berlí­n, la canciller alemana Angela Merkel, en campaña electoral por un segundo mandato, habló por vez primera sobre su pasado en la RDA, en un paí­s en el que las diferencias entre el Este y el Oeste siguen siendo tangibles.


Si bien es cierto que la RDA era un «Estado construido sobre el no derecho y la falta de libertad», «es falso decir que toda la vida era mala (…) Tení­amos nuestras familias y nos divertí­amos con nuestros amigos», afirmó el jueves la dirigente conservadora en el diario Bild.

Merkel, que siempre se mostró sumamente discreta con su vida privada, no vacila ahora a contar anécdotas personales de los 35 años que vivió en la RDA.

«Delante de las tiendas, observaba para ver lo que la gente tení­a en sus bolsas, para poder comprar eventualmente lo mismo», contó.

«En los restaurantes, golpeábamos a menudo las lámparas que se encontraban encima de las mesas, por si acaso habí­a micrófonos, diciendo «Â¡adelante, escuchen ahora!»», prosiguió.

Durante la campaña electoral de 2005, Merkel, nacida en Hamburgo (norte) pero que llegó siendo un bebé a la RDA, rehusaba resaltar sus orí­genes para atraer al electorado del Este, considerado volátil.

Tampoco trató nunca de presentarse como opositora al régimen, y reconoció hacer estado inscripta en las Juventudes Comunistas, como la gran mayorí­a de los adolescentes estealemanes.

«Antes de ser canciller, era considerada por los alemanes del Oeste como estealemana, pero para los alemanes del Este se habí­a convertido en oestealemana» al empezar su carrera polí­tica junto al ex canciller Helmut Kohl, explica a la AFP su biógrafo, Gerd Langguth.

«Hoy la cuestión Este-Oeste ya no desempeña un papel decisivo en su caso, y por eso puede permitirse evocar el pasado públicamente», agrega el politólogo.

Y sin embargo el tema de la RDA y del Muro de Berlí­n nunca estuvieron tan presentes en el debate como en los últimos meses, en momentos en que la Alemania reunificada se dispone a celebrar el 9 de noviembre el 20 aniversario de la caí­da del Muro.

Casi la mitad de los estealemanes se declaran decepcionados por la reunificación y siguen sintiéndose ciudadanos «de segunda». En el Oeste, perduran los prejuicios sobre los Alemanes del Este, afectados por el desempleo y a veces considerados como «subsidiados».

En mayo, Angela Merkel fue la primera jefe del gobierno que visitó la antigua prisión de la Stasi, la policí­a secreta de la RDA, y contó en la ocasión que ese servicio habí­a tratado de reclutarla una vez.

La canciller, que pese a una innegable popularidad, sigue siendo poco conocida por muchos alemanes, trata igualmente con su nueva actitud de «transmitir una imagen más humana», en opinión de Langguth.