La canciller Angela Merkel dirigió a sus conservadores hacia una resonante victoria en las elecciones del domingo en Alemania, un triunfo personal que fortalece su posición como la gobernante más poderosa de Alemania.
Sin embargo, Merkel necesitará conversar con sus rivales de centro izquierda para la integración de un nuevo gobierno porque el socio que tenía en la coalición quedó fuera del Parlamento.
Como el bloque de la Unión de Merkel obtuvo su mejor resultado en 23 años, la canciller se enfila hacia su tercer periodo en el cargo. La Unión (Unión Cristianodemócrata/Unión Socialcristiana de Baviera) captó 41,5% de los votos y se quedó a cinco bancas de lograr la mayoría absoluta en la Cámara Baja.
Debido a la fortaleza de la economía y el bajo desempleo en Alemania, Merkel, de 59 años, mantiene una elevada popularidad nacional, en contraste con los gobernantes que han perdido sus cargos en otros países desde que estalló hace tres años la crisis de la deuda en el continente.
La integración de una nueva coalición posiblemente no resultará en ningún cambio importante en la política alemana, aunque podría suavizar un poco el tono sobre el manejo de la crisis.
Merkel, canciller de Alemania desde 2005 y líder de facto de la respuesta europea a la crisis, en la que se combinó asistencia con austeridad, dijo a sus simpatizantes que fue «un súper resultado».
La canciller se abstuvo de conjeturar sobre la conformación del próximo gobierno, pero puso en claro que tiene previsto cumplir su periodo completo en el cargo.
«Veo los próximos cuatro años frente a mí y puedo prometer que afrontaremos muchas tareas en el país, Europa y el mundo», expresó Merkel durante una presentación televisada con otros dirigentes del partido.
No obstante la gran magnitud de la victoria de Merkel, gobernar posiblemente no le será fácil.
El socio escogido por Merkel para la coalición, el Partido Democrático Liberal, proempresarial, obtuvo apenas 4,8% de la votación. No logró el 5% necesario para conseguir bancas en el parlamento por primera vez en la historia de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial.
Los demócratas liberales pagaron el precio de sus luchas intestinas y su fracaso en lograr reducciones de impuestos como habían prometido antes de integrarse hace cuatro años en el gobierno.
Merkel podría terminar al frente de una «gran coalición» de gobierno concertada con el Partido Socialdemócrata de centro izquierda del contrincante derrotado Peer Steinbrück —que resucitaría la alianza que rigió en Alemania en el primer periodo de ella en el cargo— o menos probablemente con los ambientalistas Verdes.
Como sea, son previsibles semanas de difíciles negociaciones.