Merkel confrontada a las tentaciones dispendiosas


Visita. íngela Merkel (C), canciller alemana, a su llegada a La India, el pasado miércoles. (AFP / La Hora)

La canciller íngela Merkel deberá afrontar este fin de semana las tentaciones en el seno de su coalición democristiana-socialdemócrata de volverse atrás en la polí­tica rigurosa que comenzó a dar frutos en Alemania.


Los dirigentes de la coalición formada por democristianos (CDU/CSU) y socialdemócratas (SPD), que gobierna desde hace dos años, se reúnen este domingo para discutir su programa, tras el congreso del SPD en Hamburgo (norte) que reclamó una redistribución de los primeros beneficios de los años de austeridad.

En un primer momento, Merkel rechazó sus demandas, estimando que comprometí­an las ambiciosas reformas económicas lanzadas por el gobierno precedente del canciller socialdemócrata Gerhard Schrí¶der, que permitieron un retorno al equilibrio presupuestario.

Pero varios lí­deres conservadores de la CDU, con un ojo puesto en las elecciones del año próximo en cuatro Estados federados, decidieron que era mejor no buscar un enfrentamiento con el SPD en ese terreno.

Según numerosos editorialistas, Merkel, quien también ha aprendido la lección de su muy estrecha victoria en las elecciones generales de 2005, buscará un compromiso.

La opinión pública le es mayoritariamente favorable –72% según un sondeo publicado este viernes– pero ella estima sin embargo que ha llegado el momento de beneficiarse de las consecuencias económicas positivas, al término de varios años de vacas flacas.

«Los ciudadanos piden más seguridad al gobierno, incluyendo la seguridad social», afirmó el semanario Die Zeit.

«Y este movimiento hacia la izquierda afecta asimismo a la CDU», agrega el periódico, subrayando que pese a los 10 puntos de aumento logrados por los democristianos sobre los socialdemócratas, según un sondeo publicado este viernes, es la CDU y no el SPD el partido que se encuentra hoy a la defensiva.

El ex presidente de la Confederación de la Industria Alemana, Hans-Olaf Henkel, estimó que numerosos alemanes miran insistentemente hacia el retorno al Estado providencia y temen que incluso la CDU proponga nuevos subsidios.

«El equilibrio se trastoca no sólo en el seno del SPD, sino en la sociedad alemana en general. Los alemanes quieren más libertad», afirmó a la cadena de información privada NTV. Y agregó, incluso «la posición de nuestra candiller comienza a inquietarme».

El congreso del SPD exigió el pasado fin de semana la extensión del perí­odo en que los desempleados de larga data pueden recibir subsidios por desocupación.

Pese a que los democristianos rechazaron la demanda, Merkel sugirió que ella estaba dispuesta a negociar, por miedo -según los observadores- a verse superada por la izquierda.

«Estoy dispuesta a negociar, pero es necesario aclarar que toda decisión debe favorecer la creación de empleo», afirmó Merkel.

La tasa bruta de desempleo bajó a 8,2% en octubre, según la Agencia del Trabajo, con una cifra de desocupados de 3,43 millones, la más baja desde junio de 1995.

En la agenda de la reunión del domingo figura una serie de propuestas populares, sin duda costosas, pero dí­ficiles de resistir, como el restablecimiento de una prima de transporte para los trabajadores y subsidios familiares más generosos.