En sus inicios, los Juegos Deportivos Escolares del Codicader pasaron desapercibido no solo para miles de Centroamericanos, sino hasta por los mismos medios de comunicación, quienes a la postre, en las últimas ediciones están desplegando una gran cantidad de recurso humano y económico para agenciarse la buena cobertura de los Juegos.
Desde el año pasado, cuando Guatemala rompió en Panamá con el paradigma de la hegemonía consecutiva de ocho años del medallero salvadoreño, las instancias organizadoras del evento, en especial la DIGEF, han puesto todo el empeño posible para que en esta XII edición de los Juegos se repita el primer lugar del medallero guatemalteco.
Todo esto se ha convertido en mera obsesión no solo para los medios informativos, sino en el crecimiento de la rivalidad entre cuscatlecos y chapines por quedarse con el primer lugar del medallero.
Los del vecino país vienen dolidos y dispuestos a confirmar la continuidad de la hegemonía, mientras que los locales están preparados para no dejarse humillar en su casa y para ello se disponen desplegar todo un arsenal deportivo en las 16 disciplinas participantes.
Ojalá que en el futuro todo esto no raye en la pérdida de los valores deportivos, cayendo en la trampa del juego sucio y tramposo con tal de ser los protagonistas, porque desde ya se murmura de la artimañas de algunos para bloquear la participación de potenciales atletas medallistas.
Por ello, que no sorprenda si en natación María Fernanda Coy no cumple con la expectativa de los cuatro metales dorados que se ha trazado, porque los salvadoreños no inscribieron a sus fuertes en los 400 metros individual, que era más que seguro el oro para la guatemalteca.