Según un trabajo realizado en los Estados Unidos, los norteamericanos invierten cinco horas con dieciséis minutos al día frente a una pantalla, sin ni siquiera encender la televisión. ¿Cómo es posible esto? Por la cantidad de personas conectadas ya sea a su teléfono celular (smartphones) o a cualquier otro artilugio tecnológico, llámese tabletas, computadoras o lo que sea.
No es difícil enterarse de ello. En un hogar capitalino de clase media o de más altos recursos, los jóvenes, que presumen tener habilidades de multitarea, chatean, envían mensajes y visitan páginas web, mientras ven un programa de televisión. Los papás no son diferentes, con laptops en mano, preparan documentos, bajan información o buscan información, al mismo tiempo que dialogan con sus hijos y ven una película.
Este fenómeno no solo ha modificado nuestras maneras de relacionarnos, sino también nuestros hábitos de antaño. El reporte norteamericano indica que por primera vez los gringos ponen más atención al día a los smartphones, tabletas y computadoras que a la televisión. Las estadísticas indican que un adulto promedio invierte cuatro horas con 31 minutos cada día frente a la televisión. Mientras que usa cinco horas con dieciséis minutos en la pantalla de celulares, tabletas y computadoras.
Nada que lo extrañe si tiene hijos adolescentes o jóvenes. Usted sabe lo enganchados que están en la red y la crisis que provoca la interrupción de conexión inalámbrica. Las estadísticas de eMarketer revelan que los jóvenes americanos siguen viendo televisión, pero no de manera tradicional. La opción ahora es el streaming o lo que es lo mismo descargarlos de la red vía Netflix, iTunes, Amazon, o lo que sea.
De manera que si usted ve a su cachorro constantemente con su teléfono o tableta en mano, no quiere decir que necesariamente esté enviando mensajes o marcando una llamada, puede tratarse solo de la descarga de una serie de televisión, un video de YouTube, o el deseo de saber cuándo empieza la serie mundial o el partido próximo del Real Madrid.
Evidentemente nos referimos a los privilegiados que tienen acceso a la red. Ya sabemos que incluso en el tema tecnológico (o especialmente en ello), hay una segregación que priva a muchos de las mieles del saber. O sea que mientras los gringos y nuestros escogidos viven en otra dimensión, hay muchos que todavía tienen dificultad incluso para comprar una televisión y ver canal nacional.
Así de injusta es la vida en el planeta que habitamos.