Menores delincuentes y la responsabilidad de terceros


Aunque se trate de un tema que tiene tantas aristas, no cabe duda que mientras más tiempo tardemos en encontrar la solución al mismo, más grandes dimensiones tendrá el problema, porque diariamente en todo el paí­s muchos niños se incorporan a bandas delincuenciales de cualquier tipo, aunque los mismos sirvan solamente como instrumentos de los diferentes grupos que tienen de rodillas al paí­s al amparo de la inmunidad que les otorga la Constitución, esta garantí­a que según el constituyente darí­a al niño y joven transgresor la oportunidad de modificar su conducta con el objetivo de reinsertarlos a la sociedad, no se cumple por varios factores, entre los que se pueden mencionar la paternidad irresponsable, la falta de programas educativos y de instrucción reales, la falta de control moderado de la natalidad, el enquistamiento, el crimen organizado en la mayorí­a de las instituciones del Estado, y la falta de polí­ticas a largo plazo para superar los í­ndices de analfabetismo y pobreza que por encontrarse como una obligación por parte de los gobiernos en la Constitución deberí­an ser considerados como delitos por el incumplimiento a la misma Carta Magna.

Gladys Monterroso
licgla@yahoo.es

Pero todo lo anteriormente mencionado no son más que posibilidades, ya que en la realidad cotidiana nada se cumple, por lo que creo como un remedio modificar el Código Penal, e imponer penas severas a los padres de los jóvenes transgresores, pero, existen problemas de fondo como el hecho que no todos tienen padre, que son los más. ¿Quién responderá por ellos? He allí­ un importantí­simo elemento del problema, por lo tanto es necesario una modificación integral, no solamente el castigo a los responsables de los jóvenes delincuentes, a los delincuentes juveniles, sino a quienes traen al mundo a seres irresponsablemente sin ocuparse de ellos, dejándolos a la deriva, convirtiéndose los mismos en rufianes por no tener una oportunidad de vida.

Por lo anterior deben hacerse responsables más los padres que las madres de cualquier niño que nazca, porque en una sociedad eminentemente machista como la nuestra, los hombres mientras más mujeres e hijos tengan, más hombres se sienten, es normal escuchar el siguiente dicho: «De la puerta de la casa (no hogar) para adentro me debo a mis esposa, de la puerta para afuera me debo a las demás» Dentro de todos los componentes de semejante dicho existe algo mucho más profundo que una situación de «superioridad masculina». Existe un desprecio profundo por la mujer, y por un hijo/a no deseado/a, que desde el vientre siente ese desprecio, que se convierte en un hecho irrevocable, pues al nacer no existe hogar, no hay padre, y si lo hay más tarde o temprano desaparecerá, y la calle es la única salida. Por lo tanto es importante que las jóvenes mujeres sean dueñas de su vida y su cuerpo, con polí­ticas de planificación familiar, para que no existan madres solteras adolescentes ni hijos no deseados que la única forma de vida que encuentran es la vida fácil de la delincuencia por ser tomados como simples instrumentos de los verdaderos dueños del crimen organizado.

Como se puede observar la solución no es sencilla, necesita del concurso de todos los guatemaltecos, desde el joven que tiene una novia, hasta el padre de familia que debe saber conscientemente cuantos hijos/as puede sostener dignamente hasta la mujer, niña, o joven que debe saberse amar y respetar, para saber cuidar su cuerpo, y lo que puede albergar en él, una nueva vida, cuyo futuro está en sus manos y en las de nadie más.

La conciencia colectiva debe estar inmersa en todas partes, desde la iglesia sin importar su religión hasta el hogar pasando por los centros de estudios. En una época en que la sexualidad ya no es un tabú es mejor educar al niño y a la niña, para que sean responsables de su cuerpo y lo que el mismo puede engendrar, y no más delincuentes juveniles protegidos por la Constitución y Tratados Internacionales que como seres humanos no son responsables directos del gran daño que hacen a la sociedad, pero que son capaces de matar sin compasión, y en los menores casos robar, y todo acto delincuencial que tiene de rodillas a la sociedad, porque en su ignorancia son instrumentos de una estructura más grande y poderosa como lo es el crimen organizado. Ya no podemos seguir viviendo de rodillas ante imberbes que no saben escribir ni leer, pero sí­ disparar una pistola. ¿Quiénes son los mayores responsables? Todos nosotros/as porque con nuestro silencio y cerrando los ojos somos cómplices de una realidad caótica y por demás frustrante. ¿Cuál es su propuesta, o no ha pensado en la solución a tan grave problema nacional?