El comportamiento violento y abusivo hacia los niños y las niñas que trabajan en el servicio doméstico, es mucho más común de lo que se cree, según ONU Mujeres y la Campaña Únete a poner fin a la Violencia contra las Mujeres, del Secretario General de las Naciones Unidas, en el marco del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil.
Un comunicado de prensa de las entidades destaca que el trabajo infantil doméstico está clasificado como una labor de alto riesgo para los niños y las niñas, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que más niñas menores de 16 años trabajando en este servicio, que en cualquier otra categoría de labores infantiles.
Según la información, este tipo de trabajo incluye largas jornadas laborales, palizas, azotes, tirones de pelo, quemaduras con agua o plancha y negación de alimentos, así como violencia psicológica que incluye gritos, insultos, amenazas y lenguaje obsceno.
Las niñas a menudo son sometidas al acoso sexual y a veces son violadas, si quedan embarazadas pueden ser despedidas y son excluidas de sus hogares, lo que las coloca en mayor vulnerabilidad de ser explotadas en la prostitución, ya que no tienen muchas más opciones.
ONU Mujeres y la Campaña destacan que la falta de recursos y de información sobre cómo viajar o a dónde ir y la vergüenza de estar “estropeadas”, impide a esta infancia volver a casa y continúan en un círculo de explotación sexual comercial.
La naturaleza cerrada del hogar, el aislamiento de los niños y niñas y la naturaleza “invisible” del empleo, les coloca en una situación de riesgo considerable y los hace estar a merced del empleador y de otros miembros de la familia.
El estudio mundial sobre violencia contra la infancia, de UNICEF, revela que la mayor parte de los actos de violencia física y psicológica contra la niñez trabajadora doméstica, son cometidos por mujeres empleadoras, sin embargo las niñas suelen sufrir a menudo violencia sexual por parte de los varones de la familia donde laboran.
Según el documento, los hombres que viven en la casa empleadora son los principales agresores sexuales y las estadísticas demuestran que quienes comenten más estos delitos son en primer lugar el “señor de la casa” y en segundo lugar los hijos de los empleadores.
En la mayoría de los casos de agresión sexual, las familias agresoras reaccionan de manera cómplice con el agresor, destaca la información. Finalmente, la información subraya que ONU Mujeres y la Campaña Únete se suman a los esfuerzos que se están realizando para la erradicación del trabajo infantil, especialmente las labores domésticas en menores de edad.
En Guatemala, según los datos publicados en el Informe Nacional “El Trabajo Doméstico Remunerado en Guatemala”, de la Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM), la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada en el trabajo doméstico remunerado, es de 169 mil 610 niñas de 7 a 10 años de edad; 13 mil 265 niñas en el rango etario de 10 a 14 años y 20 mil 850 adolescentes de 15 a 17 años de edad, lo que equivale al 20.36 por ciento de personas que laboran en esta área y se conoce que existe un subregistro.
La mayoría de las niñas en estas labores pertenecen a las comunidades lingüísticas Mam, K’iché, K’ekchí y K’akchiquel, cuyo idioma materno no es el español.