La indígena guatemalteca Rigoberta Menchú afirmó en la capital boliviana que el premio Nobel de la Paz 1992 le ha salvado la vida y que el reconocimiento internacional le ha servido como plataforma para apoyar causas en favor de la humanidad.
«El Premio Nobel me ha salvado la vida. Yo pienso que en Guatemala me habrían asesinado hace muchísimo tiempo de no haber sido por este galardón», afirmó Menchú, citada hoy por el matutino La Prensa.
El rotativo recordó que su hermano Patrocinio fue secuestrado en 1979 y presuntamente asesinado, al igual que su otro hermano Víctor en 1983. En enero de 1980 su padre murió calcinado, junto a otras 36 personas, en un incidente en una embajada diplomática en Guatemala y su madre fue secuestrada y presuntamente también asesinada, en abril de 1980.
La indígena maya-quiché, quien se encuentra en Bolivia participando de un encuentro mundial de pueblos originarios para evaluar la declaración de las Naciones Unidas de los derechos indígenas, señaló que ha usado el premio Nobel para apoyar la causa de los enfermos de cáncer, la de los niños afectados por las guerras y la de los infectados por el sida.
«El Nobel es una plataforma de lucha, desde donde hay que trabajar incansablemente. Yo aprendí que no tengo nada que perder y que sólo debo comprarme los pleitos que nadie compra», afirmó Menchú.